domingo, 25 de marzo de 2012

2012DA14, un cuerpo celeste fantasma (I)

Es probable que no lo sepa. Pero bajo tan críptica denominación se encuentra algo tan prosaico como el nombre de un asteroide: el 2012DA14.

Un asteroide con unas peculiaridades que le hacen venir a esta enrocada tribuna, por méritos propios. La verdad es que motivos no le faltan. Veamos.

Para empezar fue un descubrimiento serendípico, es decir, se hizo por pura chamba, vamos por casualidad.



Un descubrimiento casual
Que tuvo lugar el pasado día 22 de febrero y que realizó un equipo de astrónomos voluntarios del observatorio LSSS (La Sagra Sky Survey), situado cerca de Granada, a 1700 m de altitud y en una de las zonas con menos contaminación lumínica de la Europa continental.

Hasta ese momento, lo que habían estado buscando durante meses era chatarra espacial. Pero gracias a que, recientemente, habían incorporado una nueva cámara de alta velocidad, el observatorio decidió retomar la vigilancia NEO.

NEO es el acrónimo con el que se conoce a los Objetos Próximos a la Tierra que la orbitan y son un peligro potencial.

Y en dicha exploración NEO decidieron observar una zona del firmamento, en la que no se suelen encontrar asteroides. Y escogieron ésa. A ver que pasaba. Y vaya si pasó.

Nada menos que un asteroide de 50 m de diámetro, que pasó junto a la Tierra a una distancia siete veces la que nos separa de la Luna, y con una órbita muy parecida a la terrestre. Su periodo es de 366,24 días, o sea tan sólo uno más que el año terrestre.

Por los cálculos mecánicos realizados, sabemos que se cruza con la trayectoria de nuestro planeta dos veces al año, pero no sabemos desde cuándo ocurre esto.

Porque, lo verdaderamente preocupante del asunto, es que no teníamos ni idea de su existencia, hasta el pasado 22 de febrero ¿Cómo es posible que no lo hubiéramos visto antes?

Un cuerpo celeste difícil de observar
A pesar de que tiene perfectamente definida su órbita solar y que es sincrónica con la de la Tierra, aunque con una leve diferencia de inclinación, sin embargo lo cierto es que nunca antes había sido visto.

Juegan en contra de dicha observación en el cielo de la mañana, su gran velocidad angular, su tenue brillo y algunas otras características de su órbita, como el hecho de que pase muy por encima del plano orbital de la Tierra. (Continuará)

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