martes, 6 de diciembre de 2011

Del carro (romano) al transbordador (espacial) [1]


En cierta ocasión les hablé del papel del culo, con perdón, en nuestro proceso de humanización

Concluía diciendo que, en buena medida, somos humanos porque tenemos culo.

Pues bien, hoy les voy a hablar de otro trasero animal, sólo que éste irracional. 

Irracional el animal, claro, y a su injerencia, la del culo por supuesto, en el desarrollo técnico y tecnológico de nuestra especie.

Un asunto que no es menor ni escatológico aunque, a primera vista, lo pudiera parecer. Me refiero en concreto, al culo del caballo.

Acerca del culo del caballo y las calzadas romanas
De todos es sabido el papel que jugó el carro de guerra de las legiones, en la expansión del  Imperio Romano

Un carro tirado por dos caballos, que debían tener una separación mínima entre ellos, a efecto de no estorbarse ya que galopaban juntos.

Los romanos comprendieron pronto que, por razones de estabilidad mecánica, las ruedas del carro no debían coincidir con las pisadas de los caballos, motivo por el que la distancia entre ellas se hizo algo mayor que el ancho de los dos animales.

Algo mayor pero no tanto como para que, al estar demasiado separadas, pudieran rozarse y provocar un accidente, cuando dos carros se cruzaran en la misma calzada.

Por supuesto que encontraron la medida idónea del carro y los construyeron todos iguales. 

De modo que, de una y otra vez pasar por el mismo sitio de la calzada, se fue marcando sobre ella la huella de las ruedas. 


Es decir se fueron formando las roderas.

Líneas que representan la distancia que hay entre las ruedas del carro y que viene a ser el ancho de dos caballos. Unas roderas que estaban separadas siempre la misma distancia; aproximadamente un metro y cuarenta centímetros (1,40 m).

Bueno pues ya lo saben. Por el ancho del culo caballar, la distancia entre las ruedas del carro y de sus huellas sobre las calzadas, las roderas, mide lo que mide.

Unas calzadas que los romanos construyeron para los desplazamientos de sus legiones por toda Europa. De modo que en todas las calzadas europeas se veían las mismas roderas, por donde los carros circulaban mejor.

De las calzadas romanas al ancho de la vía del ferrocarril
Una ventaja que aprovecharon los lugareños, que empezaron a construir sus carros con la misma distancia entre ruedas.

Era evidente que cualquier otra medida dificultaba el transporte, deterioraba al carro y podía causar, incluso, la  rotura de sus ejes. No. Era mucho mejor construirlos con las dimensiones de las rodelas.

Es lo que hicieron los constructores de carros en Gran Bretaña.

Que fueron los mismos que, pasado el tiempo, y utilizando los mismos métodos y las mismas herramientas, construyeron los
tranvías. (Continuará)

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