lunes, 29 de marzo de 2010

Ciencia-ficción y Ciencias Sociales (III)


(Continuación) Les decía la semana pasada, a propósito de los millonarios precios pagados por dos tebeos de Batman y Supermán de los años treinta del siglo pasado, que ellos no serán los últimos ejemplares por los que se pagarán semejantes cantidades millonarias.

Ni mucho menos ¡Bueno somos los humanos para superarnos!

Como tampoco fueron los primeros, por los que se pagaron una considerable cantidad. Lo sabemos porque dichas transacciones mercantiles están registradas documentalmente. Tienen su Historia.

Ciencia-ficción e Historia
Sin ánimo de ser exhaustivo, ni intención de agotar el tema, les resumo de forma breve y en orden más o menos cronológico, su intrahistoria.

Ya en 1992, otro de estos raros ejemplares supermánicos, narrado por J. Siegel y dibujado por J. Shuster, fue adquirido en 82500 dólares por S. Geppi, en aquel tiempo presidente de Diamod Comics, el mayor distribuidor de cómics.

Por esa misma época, se pagaron 97000 dólares por un ejemplar del nº 1 de Flash Comics, publicado en enero de 1940.

Es en el que aparece Flash por primera vez. Y lo hizo de una forma, cuando menos, peculiar.

No estoy muy al tanto de esa historia, pero hasta donde llego, sé que se produjo una tirada muy corta de ejemplares y sólo con fines promocionales. Lo que es raro. Si saben algo más me lo mandan.

En 1995, un coleccionista neoyorquino privado, del que se desconoce su identidad, adquirió precisamente el ejemplar de Supermán, que hace unos días se vendió por un millón de dólares.

Él pagó entonces 150 000 dólares. Es decir que se embolsó casi siete veces más de lo que pagó. No es poca plusvalía para tan solo 15 años.

No mucho después y por un ejemplar del nº 1 de Captain America Comics, publicado en marzo de 1941, se pagaban 125000 dólares.

Y en el 2007, Sotheby's subastó en Nueva York otro de los cómics del hombre de Kriptón, de los creadores judíos. También del primer número.

Ése en cuya portada podemos ver al superhéroe de capa roja, levantando un automóvil verde, mientras dos hombres huyen aterrados y otro yace casi tendido en el suelo.

Pero en esa ocasión, el precio que se pagó fue muy inferior a las cantidades anteriores. Se vendió por 61 900 dólares.

No fue hasta el pasado año 2009, cuando se batió el último precio récord. Alcanzó la cifra de 317.200 dólares. Lejos queda de la millonaria de este año y de la que se producirá dentro de muy poco tiempo. Sí. Como lo leen.

A la vista del éxito, la página de Internet ComicConnect.com tiene previsto subastar otro ejemplar de este mismo cómic. Piensa en una puja que dure dos semanas, desde el próximo 26 de marzo hasta el 9 de abril. Aunque no se espera un precio tan espectacular. Ésa es la verdad.

Les decía más arriba que el cómic se estaba mostrando como un servicio y un bien social. Es decir como un medio de satisfacción de necesidades humanas.

Algo impensable e insospechado, tan solo unos años antes. Lo que, no obstante, no nos debería sorprender.

Otra ciencia social, la Historia, encargada de registrar el cambio de objetivos humanos a lo largo del tiempo, no ha dejado nunca de ofrecernos ejemplos.

Así que siempre ha sido así. Ya ven. (Continuará).

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