viernes, 19 de marzo de 2010

Acerca del pollo (III)

Continuamos con el pollo de Arguiñano y mucho me temo que, como me descuide, este asunto se me va a convertir en toda una saga.

Por lo que habrá que estar pendiente para que algo así no ocurra.

Mi abuela solía decir para estas situaciones, que lo poco gusta y lo mucho cansa. A buen entendedor…

Como les decía continuamos y lo hago con un lamento. No puedo aclararles nada, sobre la supuesta preponderancia sabrosona que tiene el muslo derecho sobre el izquierdo. Quedo en este asunto a expensa de su inestimable ayuda.

Ya ven que el asunto éste del pollo da mucho de sí, independiente del terreno en el que se trate. Y de muestra les traigo un botón.

Unas recientes investigaciones parecen apuntar que los pollos, son capaces de realizar sencillas operaciones aritméticas ¡Qué les parece!

Se podría decir que son auténticos pollos sabios o gallus gallus sapiens. Que también. Les cuento.

El pollo sabio o gallus gallus sapiens
Según se ha publicado en una revista de la Royal Society, unos científicos de las universidades de Padua y Trento han logrado demostrar la habilidad de pollitos con cinco días de edad, para sumar y restar objetos.

En realidad, ésta no es una habilidad ajena a algunos animales. Por ejemplo los simios tienen también la capacidad ordinal, es decir, que además de contar saben ordenar los diversos objetos que cuentan. Lo que resulta curioso.

Curioso, pero no impresionante. Al fin y al cabo son primos lejanos nuestros. Pero los pollos, los pollos, ¡eso sí que no! Perdonen pero me cuesta aceptarlo. Veo que son harina de otro costal.

No digo que no sea así. Pero no sé. No me termina de convencer. Y les digo la razón. Por lo que he podido averiguar, todos los científicos que integran el equipo son psicólogos experimentales.

Es decir que son científicos de una ciencia social, la Psicología. Una ciencia blanda.

De modo que no hay nadie en el equipo, que esté formado en alguna línea de investigación que pertenezca a una ciencia dura.

Creo que ustedes ya entienden por donde voy. Y yo también.

Ellos aseguran que los pollitos “realizaron una aritmética básica” y lo fundamentan en lo que se llama un “instante de reconocimiento”, conocido como “sello” o “impronta”.

Para que lo entiendan, algo semejante a lo que les permiten permanecer cerca de sus madres y seguirlas tan pronto como salen del cascarón. Ya ven. Lo que hacen todos los animales y no dicen de ellos que sepan sumar.

Otros lo llaman simplemente instinto. Pero ellos no. En fin.

Mi opinión
Con todos mis respetos, tengo para mí que algo falla en esta investigación. Eso de que los pollitos además de decir pío, pío, pío, sumen y resten, pues como que no. Recelo porque ya ha pasado con otros animales.

Al final todos los casos resultaron ser errores metodológicos involuntarios o inconscientes interpretaciones segadas.

Cuando no fue más grave y resultaron ser fraudes conscientes e intencionados.

Y es que la imperante política subvencionista que gobierna la investigación universitaria, obliga a mucho. Incluso a mentir.

Pero bueno. No cierro la puerta al asunto del pollo sabio. Ya saben como pienso al respecto.

No hay nada imposible en este universo. Pero sí muy improbable. Como parece ser el caso. (Continuará).

1 comentario:

  1. Muy buen tema, al igual que muy buena foto de perfil .

    Un saludo desde Nicaragua

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