viernes, 22 de enero de 2010

A buena hora, mangas verdes

Con cierto retraso y mis excusas, aquí tienen la frase y su justificación.

A mí es que estas cosas de las frases hechas y los dichos populares, para qué les voy a engañar, me gustan mucho. Siempre me han gustado.

Como éste que, de forma irónica, expresa reproche o lamento cuando alguien llega tarde o algo se hace a destiempo.

La Historia de las mangas verdes
Verán, ésta es la historia. En las postrimerías del siglo XV, durante el reinado de los Reyes Católicos, la Santa Hermandad, un tribunal con jurisdicción especial, creó su propia tropa: los Cuerpos de la Santa Hermandad.

Eran cuadrillas de gentes armadas, que se ocupaban de perseguir a malhechores y salteadores de caminos. En general para prestar auxilio. En cualquier tipo de emergencia que se produjera.

De forma que la Santa Hermandad funcionaba, a la vez, como cuerpo policial y tribunal de justicia para reprimir, juzgar y castigar los delitos que se cometían a cielo abierto.

Y su tropa no sólo iba armada, también estaba uniformada. Destacaba en su vestimenta el coleto y, sobre todo, las bocamangas que eran de color verde.

Según relatan los cronistas de la época, este cuerpo se ganó a pulso la fama de impuntual.

Con una más que suspecta frecuencia, resulta que nunca llegaban a tiempo para ayudar en una desgracia, impedir un delito o detener a un malhechor.

De hecho tardaban tanto que, para cuando llegaban, si es que lo hacían, los propios vecinos habían resuelto, a veces ellos mismos, el problema.

De ahí que cuando se personaban les reprocharan: “A buena hora, mangas verdes”, identificándolos por este ornamento y echándole la tardanza en cara. [1]

El dicho popular
Bueno. Pues ésta es, con bastante certeza, el origen de nuestra locución figurada y familiar.

Una frase que ha quedado, no sólo, para expresar en tono peyorativo la demora y llegada tardía de un auxilio, sino también para significar que los méritos y reconocimientos no siempre llegan a tiempo.

[1] Los cuerpos de la Santa Hermandad se disolvieron a comienzos del siglo XIX. Muy poco después, en 1844, se creó la Guardia Civil, institución que asumió gran parte de sus tareas.

Pero ésa es ya otra historia.

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