martes, 6 de octubre de 2009

Libro Recomendado 22: El origen de las especies

Con motivo del 150 aniversario de su publicación traemos a enroquedeciencia, como libro recomendado de esta semana, El origen de las especies de Charles Darwin.

A qué dudarlo, un libro fundamental de nuestra cultura en general y de la historia de la ciencia y la biología en particular

Publicado el 24 de noviembre de 1859 (John Murray, Londres), los 1250 ejemplares impresos en esa edición se agotaron el primer día de su aparición.

Fue la primera de seis ediciones que se emitieron en vida del propio Darwin.


El motivo de su sorprendente éxito comercial -no olvidemos que se trata de un libro científico y especializado sobre un tema fronterizo del conocimiento- se debe al lenguaje sencillo, directo y coloquial que utiliza su autor

Lo que posibilita que su comprensión sea accesible a cualquier lector. Un mérito más de Darwin, éste de la capacidad de divulgación. Y otro detalle del enorme impacto que las ideas darwinianas produjeron en la sociedad de su época.

El libro, cuyo título original es algo más extenso, ‘El origen de las especies mediante la selección natural o la conservación de las razas favorecidas en la lucha por la vida’, constituye el primer escrito razonado y razonable sobre la teoría de la evolución y el mecanismo de la selección natural.

Una idea que el autor empieza a germinar en su juventud, es fruto de muchos años de intuición, observación e investigación, y que encuentra su confirmación empírica en la expedición alrededor del mundo que, como naturalista, Darwin emprende a bordo del HMS Beagle, entre los años 1831-1836.

En dicho viaje recoge muestras de plantas y animales que, a su entender, son evidencias que ratifican su hipótesis sobre el evolucionismo.

Una hipótesis sobre la que reflexiona durante 23 años más, hasta que en 1859 la publica, por primera vez, en el libro que les traigo.

En él argumenta de forma extensa, aunque simple y adecuada a cualquier lector no especialista, sobre cómo todos los organismos, animales y vegetales, evolucionan de forma gradual por medio del mecanismo de la selección natural.

Una idea revolucionaria para la época, en la que estaban vigentes otras tan opuestas como creacionismo y catastrofismo.

Un último detalle por hoy. En este libro, Darwin, apenas trata el origen del hombre. Casi no reflexiona sobre la evolución humana. Un tema que no expone hasta doce años después cuando, en 1871, extiende la hipótesis de la evolución al mismo ser humano.

Lo hizo con la edición de “The descent of man and selection in relation to sex” (El origen del hombre). Un estudio ya especial y selectivo.

Una demora temporal que no impidió que en 1860, al año de la publicación del Origen de las especies, se liara la que se lió. Unos polvos que trajeron no pocos lodos y fangos. Otro día se lo cuento.

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