Lo importante en ciencia no es tanto obtener nuevos datos,
como descubrir nuevas formas de pensar sobre ellos.

Sir William Henry Bragg, físico inglés (1835-1902)

domingo, 9 de septiembre de 2018

Septiembre [CR-08]

¿Por qué este mes se llama septiembre? Vaya por delante que los nombres de todos los meses tienen raíz latina aunque con una diferencia categórica entre ellos.
Mientras el de los ocho primeros -de enero a agosto- proviene del de dioses romanos o dirigentes como Julio Cesar o Augusto, los cuatro restantes -septiembre, octubre, noviembre y diciembre- lo tienen por una mera cuestión de orden.
Etimológicamente septiembre proviene de ‘septem’ (siete en latín) porque era el séptimo del primitivo calendario romano que sólo constaba de diez (10) meses y empezaba en marzo, hasta que el rey Numa Pompilio para adaptarlo al año solar le agregó dos meses al principio: enero y febrero.
Así que, aunque es el mes nono del año en el actual calendario gregoriano, sigue conservando su originaria denominación de séptimo, y no se ha convertido en noviembre que es el que le correspondería como ordinal. Un lío, lo sé, pero qué quieren. Estas cosas pasan.
Dedicado a Vulcano, nada menos que dios del fuego y los metales, era hijo de Júpiter y Juno y marido de Venus, o sea de lo mejorcito del Olimpo. Bueno, pues a pesar de tan astronómica y divina genealogía, se le suele representar en diferentes escenas de la humana y terráquea vendimia.
De manera que de dios inmortal y olímpico, a humano mortal y vitivinícola. Es lo que tienen los calendarios, que como algunos programas “salvadores” de televisión, te vulgarizan. Por cierto y hablando de lío, ¿cómo se escribe, septiembre o setiembre?
He tirado de DRAE y en él que leo que ambas formas, con la letra “p” y sin ella, están consideradas como correctas si bien a la primera, septiembre, se la tiene como más culta y correcta desde el punto de vista ortográfico, y a la segunda, como una opción más popular o vulgar pues no en vano se pierde la información etimológica de la palabra.
En realidad el uso de las dos grafías sufrió un viaje de ida y vuelta. En principio la forma tradicional de la palabra, escrita y hablada, era setiembre sin embargo, en 1739, en el último volumen de su ‘Diccionario de Autoridades’ la RAE introdujo la latinizante septiembre.
Se trata de un caso claro de influencia de la escritura en la pronunciación que con el tiempo, la universal e inexorable ‘ley de la economía’ invirtió pues, debido a la difícil pronunciación del grupo de consonantes “pt”, se empezó a producir un debilitamiento articulatorio de la “p”, que condujo a su elisión o supresión. Primero en el lenguaje hablado, después en el escrito y de ahí a su incursión en los diccionarios.
Y para acabar una frase con trampa: “Septiembre es bueno, si del uno al treinta pasa sereno”.
[*] Introduzcan en [Buscar en el blog] las palabras en negrilla y cursiva, si desean ampliar información sobre ellas.
[**] Esta entrada apareció publicada el 07 de septiembre de 2018 en la página 12 (cambio de ubicación) del semanario Viva Rota, donde también la pueden leer.



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