El científico no es aquella persona que da las respuestas correctas,
sino aquél quien hace las preguntas adecuadas.

Claude Lévi-Strauss, antropólogo francófono belga (1908–2009)

miércoles, 8 de agosto de 2018

Goethe y el inconsciente

Es una de esas coincidencias temporales no pretendidas, pero no por ello menos curiosa e interesante, y que a veces ocurren. Por supuesto que doy por hecho que ya saben que me gustan, y que se la voy a contar empezando como debe ser, por el principio.

Del inconsciente goetheano
Recordarán que a finales del mes pasado les escribí sobre el enigma de los dos padres, y que ahí apareció el término inconsciente y su freudiana prevalencia de uso sobre el otro término subconsciente en el campo de la psicología, a finales del siglo XIX (1900).
Pues bien, han de saber que desde el punto de vista científico-técnico, no es el decimonónico siglo el del origen del término, ya que éste tiene lugar bastante antes. Por la documentación existente lo hace en 1751 y de la mano del jurista escocés Henry Lord Kames (1696-1782) que le da el significado de “no consciente”.
Con el tiempo su uso se popularizó, sobre todo en Alemaniadurante la época romántica, y así lo podemos ver en el poema del gran Goethe titulado An den Mond (1777) donde inconsciente, en alemán ‘unbewusst’, designa a un conjunto de imágenes mentales, a una fuente de pasiones cuyo contenido escapaba a la consciencia. Lo hace en el verso:
‘Was den Menschen unbewußt       Lo que las personas inconscientemente
Al Goethe filatélico
Y mire usted por donde, de forma totalmente inconsciente, incluí en la entrada del pasado lunes y dentro de la categoría de Ciencia filatélica al polímata alemán. Se ve que estas cosas pasan y como prueba sirva el botón de muestra.
Bueno pues ahí tienen lo que les anunciaba más arriba, no hay más, sólo curiosidad e interés. Por supuesto no entro en lo que es evidente y conocido, dicho término en el lenguaje corriente tiene otras acepciones más coloquiales.
Tiro como suelo hacer en estos casos del DLE y leo que, como adjetivo, inconsciente, se utiliza para (1) calificar a una persona que ha perdido el conocimiento y, por lo general también, la capacidad de percibir y darse cuenta de lo que le rodea.
O dicho de otro modo, inconsciente es el estado mental que presenta un sujeto que desarrolla de forma inadvertida su comportamiento, es decir sin darse cuenta, y que, en general, no depende de su voluntad el realizarlo. Y así se suele decir: ‘El enfermo aún sigue inconsciente acausa de la anestesia’.
Claro que también como adjetivo y ahora como nombre común, (2) alude a esa persona que obra de forma irreflexiva e imprudente o que no mide las consecuencias de sus actos ni el riesgo que comportan.
Es por tanto una descripción, con cierta connotación peyorativa, de una persona irresponsable o desconsiderada en grado sumo, y que lleva a cabo acciones dañinas o peligrosas sin tener en cuenta las consecuencias ni los riesgos. Y así se oye decir: ‘Juan es un tanto inconsciente’.
Para acabar les dejo con una duda cognitiva que me ha surgido mientras cerraba la entrada, ¿existen las coincidencias?
[*] Introduzcan en [Buscar en el blog] las palabras en negrilla y cursiva, si desean ampliar información sobre ellas.



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