En junio el día veintiuno es largo como ninguno.

Refranero castellano

domingo, 3 de junio de 2018

“Esos toros están herrados en el lado izquierdo” (1)

Así exclamó, hace ya de esto unas semanas, un buen aficionado con quien suelo ver los toros desde la magnífica barrera movistar que tiene las instalaciones deportivas del RCL de Sevilla. Enrique, ese es su nombre, lo espetó entre sorprendido y desconcertado: “Nunca había visto un toro marcado en ese lado”.

Fue una afirmación que pasado el momento sorpresa, entre extrañados e incrédulos todos los presentes en el salón compartimos, y es que nadie recordaba haberlo visto antes nunca. De hecho días después se lo pregunté a Curro, quien con su proverbial laconismo me confesó desconocer y no haberse fijado jamás en ese detalle. Eso me dijo, así que por mi parte no les digo más. Pero créanme, no todos los toros llevan las marcas herradas en su lado derecho. Por cierto, la ganadería en cuestión fue la de Baltasar Ibán, que se lidió en la sexta corrida de la Feria de San Isidro 2018.

Como seguro saben, de entre todas las señales de identificación ganadera con la que los toros salen al ruedo, la última es la divisa que el mayoral del coso le pone unos instantes antes en los chiqueros mediante una vara, grande ‘Florito’, y que consiste en un arpón de acero que lleva una cinta con los colores propia de cada ganadería. Otra es la muesca o recorte que le hacen en las orejas y que cada ganadero elige según sus preferencias pues las hay variadas: zarcillo, punta de espada, despuntada, horquilla en ambas orejas, rabisaco, hoja de higuera, media luna o puerta.
Y junto a estas dos, naturalmente, destacan las que en el herradero le ponen al becerro en uno de los costados, a los seis u ocho meses de nacer. Un herrado que se realiza mediante dos técnicas: a) marca a fuego, la más frecuente y tradicional, que se realiza en caliente con un “hierro” de metal hierro llevado al rojo vivo, y b) marca con nitrógeno, que se realiza en frío con un “hierro” que puede ser de metal cobre (Cu), de la aleación bronce o de acero inoxidable, enfriado en nitrógeno líquido, N2 (l).
Herrado en caliente y en frio
En el primero, el metal hierro (Fe) se suele calentar en un fuego alimentado con madera, carbón, gas o bien de forma eléctrica, hasta que adquiere un color rojo vivo -aproximadamente entre seiscientos cincuenta y ochocientos cincuenta grados Celsius (650-850 º C), el hierro funde a 1535 º C-, y se aplica sólo el tiempo justo como para eliminar todo el pelo y crear una marca permanente en la piel. De hacerlo durante más tiempo se corre el riesgo de dañar la piel en profundidad, lo que requeriría de un lado un tratamiento para evitar la potencial infección y del otro exigiría un periodo más largo de tiempo para su curación.
En el segundo método, el “hierro” de acero inoxidable se introduce durante unos tres minutos (3 min) en un tanque de nitrógeno líquido que está a menos ciento noventa y seis grados Celsius (-196 º C) -la temperatura más baja posible en todo el universo es el cero absoluto (0 K) que corresponde a menos doscientos setenta y tres coma quince grados Celsius (-273,15° C)- y luego se marca al animal durante un minuto y medio (90 s).
Antes de continuar con estas marcas en uno de los costados, le doy un par de capotazos científicos al toro de este apartado y lo hago en forma de preguntas: ¿Por qué el hierro se pone rojo al calentarlo? ¿Por qué quema el nitrógeno líquido, si está una temperatura bajo cero? (Continuará)
[*] Introduzcan en [Buscar en el blog] las palabras en negrilla y cursiva, si desean ampliar información sobre ellas.



1 comentario :

un seguidor sevillano dijo...

No sabía que le gustaran los toros