Un organismo se alimenta de entropía negativa.

Erwin Schrödinger, físico austríaco (1887-1961)

miércoles, 9 de mayo de 2018

Los “pequeñuelos Ganímedes” de Cervantes (1)

Por si el título les ha sorprendido y andan despistados, les recuerdo que guarda relación con los nombres de las cuatro lunas galileanas del planeta Júpiter, de las que empecé a escribirles hace ya un par de semanas, así que ya me vale. Una entrada que por cierto venía también con retraso, a propósito de un pícaro tatuaje y su diseño artístico por el que les inquiría sobre su significado científico. En fin, cosas que pasan.

Pues bien, resuelto lo del significado, retomamos la posibilidad que dejamos en el aire según la cual el astrónomo, matemático y físico alemán Johannes Kepler (1571-1630), habría sacado los nombres de los satélites nada menos que de la lectura de la novela corta ‘La Gitanilla’. Sí, no se trata de error de tecla por mi parte, es la misma que abre la colección de relatos breves de las Novelas Ejemplares, del genial Miguel de Cervantes Saavedra (1547-1616).
Unas lunas jupiterinas de las que ya escribimos que fueron descubiertas por el pisano Galileo a primera hora de la noche del 7 de enero de 1610 y que en esa fecha, Ganímedes se encontraba al oeste de Júpiter mientras que Calisto, Ío y Europa estaban al este, dándose la circunstancia que estos dos últimos estaban tan próximos entre sí, respecto a la visual desde la Tierra, que el astrónomo no pudo distinguirlos independientemente y pensó que en total solo había tres (3).
Pero una vez aclarado que son cuatro y que el alemán los denominó como ya sabemos, quedaba por dilucidar el origen de la idea de dichos nombres aparte del evidente, de naturaleza mitológica.
‘La Gitanilla’
Y en esta línea de investigación, una de las hipótesis que se baraja es su procedencia cervantina, de modo que fuera el escritor español quien le inspirara el nombre de Ganímedes al dárselo él como genérico para los cuatro satélites. Veamos. En ‘La Gitanilla’ existe un romance que incluye las siguientes e intrigantes líneas:
“Junto a la casa del Sol  /  va Júpiter; que no hay cosa  /  difícil a la privanza  /
fundada en prudentes obras.  /  Va la Luna en las mejillas  /  de una y otra humana diosa;  /
Venus casta, en la belleza  /  de las que este cielo forman.  / Pequeñuelos Ganimedes  /
cruzan, van, vuelven y tornan  / por el cinto tachonado  /  de esta esfera milagrosa”.
Unas intrigantes líneas a mi entender, debido a un par de motivos: uno cualitativo, de interpretación del texto, y otro cuantitativo, de datación de los hechos. Vayamos con el primero, fijándonos en concreto en los últimos cuatro versos y empezando por el antepenúltimo cruzan, van, vuelven y tornan”, que puesto en contexto resulta de lo más explícito.
Sin duda corresponden a una descripción bastante concisa del hecho de orbitar [los ‘pequeñuelos Ganímedes”] alrededor de Júpiter. De los tiempos bachilleres y de la asignatura física recordamos que órbita es la trayectoria que describe un cuerpo alrededor de otro cuando está sometido a una  fuerza de carácter central y de naturalezas gravitatoria o electromagnética. (Continuará)
[*] Introduzcan en [Buscar en el blog] las palabras en negrilla y cursiva, si desean ampliar información sobre ellas.



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