El científico no es aquella persona que da las respuestas correctas,
sino aquél quien hace las preguntas adecuadas.

Claude Lévi-Strauss, antropólogo francófono belga (1908–2009)

martes, 17 de abril de 2018

¿Cuál fue el fallo de la Torre Einstein? (1)

(Continuación) Pues básicamente se puede decir que no estuvo a la altura de las circunstancias, dicho esto casi en sentido literal aunque debe de quedar claro que, y vaya por delante, el fallo fue desde el punto de vista científico y técnico que no artístico.
Acierto arquitectónico
Sin lugar a dudas el edificio es una maravilla arquitectónica del siglo XX, que desde el primer momento destacó por su audacia escultórica y un dinamismo formal, capaz de transmitir la  fascinación de su autor Erich Mendelsohn por el movimiento.
Ya a simple vista llaman la atención las líneas curvas de su superficie, que parecen estar ejecutadas del mismo modo como se moldea una escultura, y en la que cada una de las partes acentúa su interacción con el resto ayudando a dar una sensación integral de movimiento.
Se trata de una arquitectura escultórica-expresionista de lo más representativa, de una de las ideas de su autor para quien “[los edificios] deberían ser organismos vitales capaces de expresar sus fuerzas interiores a partir de su estructura”. De ahí quizás el escueto comentario einsteniense: “Organic”.
Ni que decir que la obra convirtió a Mendelsohn en el “revolucionario nato” de la arquitectura de su generación. La torre se remató con una cúpula metálica que podía abrirse para permitir la entrada de la luz solar, que mediante un sistema óptico de lentes y espejos era reflejada hacia el interior, donde se realizaban diferentes experimentos destinados, sobre todo, a validar la teoría de la relatividad general.
Y esta doble circunstancia existencial del edificio entre artes (arquitectura y escultura) y ciencias (astronomía, física y matemática), le confirió sin duda un status especial. En palabras de un historiador: “Era una especie de versión moderna de una montaña mundial cósmica, con un rayo divino que penetra en las sombras de un mundo subterráneo y revela las leyes de la ciencia”. 
En fin, no me atrevería yo a decir tanto, pero quién es uno para opinar al respecto. 
Lo que sí es objetivo es el hecho de que en realidad, por un motivo u otro, el edificio no estuvo en funcionamiento mucho tiempo.
La relativamente rápida llegada del nazismo al poder y sus tendencias antisemitas obligaron, de un lado, a exiliarse a dos de los protagonistas, Mendelsohn y Einstein, y del otro, a que el edificio quedara primero abandonado, sin ninguna funcionalidad, después sometido a la devastación de la guerra y por último en manos del olvido. No obstante sobrevivió.
Como ya hemos adelantado toda la parafernalia científica que albergaba estaba destinada a investigar uno de los efectos que predecía la teoría de la relatividad de Einstein, el desplazamiento hacia el rojo de la luz en el espectro electromagnético ocasionado por el campo gravitatorio de un cuerpo masivo. Sin embargo no pudo ser. (Continuará)
[*] Introduzcan en [Buscar en el blog] las palabras en negrilla y cursiva, si desean ampliar información sobre ellas.

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