No me vendo, es el único lujo de los pobres.

Santa Teresa de Jesús
, carmelita española (1515-1582)

viernes, 27 de abril de 2018

Antoine de Saint-Exupéry y el ‘Maxim Gorki’ (1)

Porque "tienen que ver" les decía en mi anterior entrega, refiriéndome al más que sospechoso accidente del avión ruso ‘Maxim Gorki’ y al autor francés del ‘El Principito’. Empecemos con el hombre.
El hombre
Antoine de Saint-Exupéry (1900-1944), nacido en una familia acomodada, fue el tercero de cinco hijos del conde Jean de Saint-Exupéry, hizo el servicio militar en aviación y en los años veinte ya era un reputado aviador que había trabajado en varias líneas aéreas, civiles y militares.
Sin intención de agotar el tema sepan que antes de la Segunda Guerra Mundial ya había trabajado para el correo postal francés (1926) en vuelos internacionales; participado en la negociación para el rescate de aviadores caídos y tomados como prisioneros por las fuerzas marroquíes, una labor por la que recibió la medalla de la Legión de Honor ; y había encontrado nuevas rutas aéreas a través de América del Sur, negociados algunos tratados comerciales para Francia y formado parte de misiones de rescate para encontrar pilotos caídos.


Así que, y con motivo de ello, las autoridades soviéticas le invitaron al vuelo inaugural del ‘Maxim Gorki’ en 1935. He aquí el nexo anunciado. Además, como escritor, empezaba a gozar de cierta fama internacional pues tenía publicado entre otros los libros Correo del Sur (1929) y Vuelo nocturno (1931), éste con prefacio del Premio Nobel en Literatura de 1947, André Gide. De ahí que el periódico Le Fígaro le encargara cubrir el acontecimiento para sus lectores.
Por cierto que en 1931 Saint-Exupéry se casó con la escritora y artista salvadoreña Consuelo Suncin-Sandoval, considerada como su musa. (“Amar no es mirarse el uno al otro; es mirar juntos en la misma dirección”).
Consuelo Suncin-Sandoval
Por ella sabemos que en esos días de mayo de 1935 se encontraba en París y “una tarde estaba con unos amigos bebiendo ‘Pernó’, cuando escuché los gritos de los vendedores de periódicos: ¡Catástrofe! ¡Se estrelló el gigante ruso ‘Maxim Gorki’! ¡Ninguno de los pasajeros sobrevivió!”. “Ante mis ojos aparecían los titulares de los periódicos que informaban de diferente modo sobre la tragedia aérea”.

Una noticia terrible para cualquiera, por forma y fondo, que sin embargo a ella no la descompuso, y el motivo no era otro que el de presentir que su marido no estaba muerto, así de sencillo. De manera que se marchó rápidamente para su casa a esperar que Tony, así le llamaba Consuelo, la llamara. (Continuará)
 [*] Introduzcan en [Buscar en el blog] las palabras en negrilla y cursiva, si desean ampliar información sobre ellas.




1 comentario :

Anónimo dijo...

¿Qué bebida es el pernó al que se refiere en “una tarde estaba con unos amigos bebiendo ‘Pernó’, cuando escuché los gritos"? ¿Tiene que ver con la absenta? Enhorabuena por el blog.