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Louis Pasteur, científico francés (1822-1895)

viernes, 9 de marzo de 2018

‘Soldado de Nápoles’. Entre serenata de zarzuela y pandemia de gripe


Seguro estoy que en la primera parte del titular, muchos de ustedes habrán reconocido el popular y archiconocido número musical de la zarzuela ‘La canción del olvido’, compuesta de un solo acto dividido en cuatro cuadros y cuya acción transcurre alrededor de 1799, en la imaginaria ciudad de Sorrentinos, en el reino de Nápoles.
Cantada por un tenor y un coro de soldados en el segundo de sus cuadros (“Soldado de Nápoles / que vas a la guerra / mi voz recordándote / cantando te espera”), forma parte del libreto que en 1912 escribieron Federico Romero Sarachaga y Guillermo Fernández-Shaw Iturralde, con música del maestro José Serrano.
Una obra que tras algunos años de vicisitudes se logró estrenar con gran éxito en el Teatro Lírico de Valencia (17 de noviembre de 1916), y posteriormente en el Teatro de la Zarzuela de Madrid, el 1 de marzo de 1918 también de forma muy exitosa.
De lo que quizás no estoy tan seguro, es de que estén al tanto de la intrahistoria que acompaña a la vinculación con la pandemia de gripe del final cabecero y que tiene que ver con la última de estas fechas.
De la música a la medicina
Una fecha, la del zarzuelero estreno madrileño, que tiene su importancia a los efectos que nos traen, ya que coincidió con la primera ola de la que conocemos como “la gran epidemia de gripe”, “la gran gripe”, “la epidemia de gripe de 1918”, “la gripe española” o “Soldado de Nápoles”.
Que de todas estas formas es conocida, si bien unas están más justificadas que otras.
Y sin solución de continuidad, en dicho empeño de justificación vamos a pasar, del campo artístico de la música con cierta connotación bélica (“Soldado de Nápoles / que buscas la gloria / te espera brindándote / la ansiada victoria”), al científico de la medicina aunque manteniendo el carácter bélico del asunto, recuerden que en la primavera de 1918 Europa estaba inmersa en la Primera Guerra Mundial.
Un nexo que nos viene no solo de la coincidencia espacio-temporal -del más que exitoso reestreno de la zarzuela, con la extremadamente virulenta epidemia de gripe que sufrió Madrid entre mayo y junio de 1918-, sino también de un jocoso comentario de uno de los libretistas.
En concreto de Federico Romero, quien llegó a afirmar que la canción ‘Soldado de Nápoles’ era más pegadiza que la propia gripe, en sus propias palabras de la obra dijo: “... soportó heroicamente la terrible epidemia de gripe apodada 'el soldado de Nápoles', porque esta serenata era tan pegadiza como la enfermedad, aunque menos mortífera”.
Es de suponer que la declaración era solo una prueba de la enorme popularidad que gozaba la serenata, una especie de figurada plaga musical que de manera no muy afortunada, se asoció con la más que real epidemia sanitaria.
Sin duda fue una indeseada conexión metafórica que para más inri, encontró eco en la prensa española del momento, lo que propició que ‘Soldado de Nápoles’ se utilizara como un referente para aludir al virus patógeno.
Un símbolo poco adecuado que, lo que es peor aún, propició que a esta pandemia de gripe de inusitada gravedad, se la terminara conociendo en medio mundo como la “gripe española”, cuando lo cierto es que no se inició aquí. (Continuará)
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