El científico no es aquella persona que da las respuestas correctas,
sino aquél quien hace las preguntas adecuadas.

Claude Lévi-Strauss, antropólogo francófono belga (1908–2009)

martes, 27 de marzo de 2018

Personalidades afectadas por la “gripe española” (1)


(Continuación) Hablando de personajes, seguro que conoce una famosa cita falsamente atribuida al escritor, sí la de “Madame Bovary soy yo”, ya saben.
La frase con la que Flaubert supuestamente respondía cuando, harto como estaba, le preguntaban una y otra vez por la identidad real del personaje. Por lo que tengo leído la atribución es del todo infundada, vamos que el francés nunca la pronunció pero bueno ‘se non e vero...’. En fin, cosas que pasan.
Y por lo que pueda pasar dejo aquí el tema aunque eso sí, con alguna que otra pregunta en el aire, porque a tenor de lo ya expuesto, ¿cree que es correcto utilizar la expresión “gripe española”? En su opinión, ¿tiene algo de peyorativo su uso? Y ya de la que va, ¿quién piensa que está en los detalles, Dios o el Diablo? Son preguntas en busca de respuestas.

A propósito del arquitecto Ludwig Mies van der Rohe no les dije ayer que junto a Walter Gropius, Erich Mendelsohn, Frank Lloyd Wright, Le Corbusier y otros, son todos reconocidos y reconocibles pioneros de la arquitectura moderna. Es un hilo científico del que tirar en el tejido de nuestra historia, que precisamente continúa con las personalidades que en un grado u otro se vieron afectadas por la pandemia.
Le Corbusier y Alfonso XIII
En relación con la “gripe española” tampoco les dije del arquitecto, cuyo nombre en realidad era Charles-Édouard Jeanneret-Gris (1887-1965), que los momentos más álgidos de la pandemia los pasó recluidos en su casa de París, fumando y bebiendo coñac como medida preventiva para no enfermar.
Cosa que logró aunque no evidentemente por el asunto del ‘fumaque’ y la ingesta de brandy. Normal me dirá usted, ya, pero es que en aquella época no se sabía lo que sabemos hoy y la idea, créanme, no era en absoluto descabellada, dado lo poco que se sabía de la gripe y que era mucho. Por supuesto se ignoraba que fuera un virus y sobre ella pululaban todo tipo de creencias y supercherías.

De hecho algunos médicos aconsejaban la ingesta de alcohol y el contacto con el humo de tabaco, pues pensaban que mataban a los gérmenes. Es de suponer que a unos, una vez que estaban dentro del organismo y, a otros, antes de que entraran. El caso es que Le Corbusier se encerró en su casa bien provisto de ambos adictivos y se salvó de la gripe.
Como también lo hizo el entonces reinante en España, Alfonso XIII, si bien él la padeció durante unos meses. Recordemos que en febrero de 1918, la que se llamó “fiebre de los tres días” afligía ya a ocho millones de españoles, entre los que se encontraban: el monarca, que enfermó entre marzo y julio de ese año, el jefe de gobierno Eduardo Dato y dos ministros más. (Continuará)
[*] Introduzcan en [Buscar en el blog] las palabras en negrilla y cursiva, si desean ampliar información sobre ellas.

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