Yo no uso drogas, mis sueños ya son lo suficientemente horribles.

M.C. Escher
, artista neerlandés (1898-1972)

martes, 8 de agosto de 2017

¿Es lo mismo un hongo que una seta? (1)

Para evitar cualquier dilación aclaratoria, vaya el no por delante. Desde el punto de vista de la ciencia, no es lo mismo un hongo que una seta.
Aunque no es menos cierto el hecho que, coloquialmente hablando, se suelen confundir ambos términos o, mejor dicho, a utilizarlos indistintamente como si fueran la misma cosa. Vamos que donde dije seta, digo hongo y, donde dije hongo, pues digo seta.
Que no es que esté bien, pero que vamos, tampoco es que esté tan mal, al fin y al cabo todos sabemos de lo que estamos hablando. O sea.
Pero como en puridad no son lo mismo uno que otra, y esta tribuna pretende tener cierto rigor científico, veamos que nos dice la ciencia. Sin entrar muy al fondo de la micología, pero gracias a ella, podemos encontrar algunas diferencias fundamentales entre sus significados.
Sin embargo, la más llamativa y práctica por lo que de ilustrativa tiene es la siguiente. Sepan que por lo general, lo que vemos en el campo a ras de suelo son las setas o carpóforos (en realidad el fruto), la parte visible del hongo, estando el resto bajo tierra (el micelio).
Luego el hongo es el todo y la seta sólo una parte del mismo. Estamos pues ante un organismo (hongo) que, para estos intereses que nos trae, consta de dos partes: una visible, la seta, en realidad sus fructificaciones, y una invisible, el micelio, algo así como sus raíces, aunque no exactamente.
No me llames hongo, llámame seta
Micológicamente hablando, leyendo ahora con algo más de profundidad en esta ciencia y mirando de abajo arriba al hongo, nos encontramos primero con su raíz, ubicada bajo tierra.
Está constituida por el micelio, que es el cuerpo vegetativo del hongo y formado a su vez por una red de filamentos cilíndricos conocidos como hifas. Cientos de hilitos minúsculos constituidos por una fila de células alargadas y tubulares, envueltas por una pared celular compuesta de quitina.
Un glúcido, sacárido o carbohidrato -compuesto por átomos de carbono (C), hidrógeno (H) y oxígeno (O)-, encargado de formar la estructura de algunos seres vivos. De algunos porque la quitina, no sólo forma parte de la pared de las células vegetales, también es el principal constituyente del resistente exoesqueleto de los artrópodos y de algunos órganos de otros animales.
Una masa de hifas, el micelio, que recuerden no son comestibles.
Siguiendo nuestra marcha hacia arriba en el hongo, y ya en la superficie terrestre se encuentra propiamente la seta que, desde el punto de vista biológico, actúa como aparato reproductor del hongo, y es que es su fructificación o fruto.
La seta es el único elemento de un hongo que puede formar parte de un plato gastronómico. Puede, itero, ya que esta parte del hongo sólo en ciertos casos, ojo sólo en ciertos casos, sí es comestible.
Creced y multiplicaos
Los que gustan y saben de recolectar setas lo hacen principalmente en primavera y otoño, pues son las mejores épocas del año, y cuando su proceso de crecimiento dura entre unas horas y unos pocos días. La razón es, naturalmente ya se lo imaginan, científica.
Resulta que el hongo, como ser vivo que es, necesita de unas condiciones de temperatura y de humedad concretas para su existencia y supervivencia. En verano e invierno se dan las adecuadas para que el micelio crezca y se extienda bajo tierra, en un proceso que se conoce como crecimiento vegetativo. (Continuará)



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