No hice nada por accidente, ni tampoco fueron así mis invenciones.
Ellas nacieron del trabajo.

T. A. Edison
, inventor estadounidense (1847-1913)

martes, 4 de julio de 2017

¿Qué es un ovillejo científico?

Es la pregunta que hace unos días un amable lector de Enroque de Ciencia o escuchante de Ciencia y Sevillanía, no me ha quedado claro, me hacía, ¿qué significa la expresión ‘ovillejo científico’?
Bien vaya por delante que lo que les escribo a continuación es tan solo un poco menos, muy poco creánme, de lo que sé de la expresión de marra, que tiene su enjundia tanto desde el punto de vista literario como desde el científico. Y dicho lo cual, como dijo aquel, vayamos con orden y por parte.
¿Qué es un ovillejo?
Probablemente sea un término derivado del común ovillo, y desde el punto de vista literario con él se conoce a una estrofa compuesta de diez (10) versos agrupados en dos (2) secciones de seis (6) y cuatro (4) respectivamente.
La primera consta de tres (3) pareados de pie quebrado, formados cada uno por una pregunta en octosílabo y su respuesta en tetrasílabo a modo de eco, siempre con rima consonante. Y la segunda sección es una redondilla, que sigue la rima del último pareado y cuyo último verso se forma con la unión de los tres quebrados.
Como comprendo que con esta descripción les he aclarado poco la cosa ovillejera, les pongo un ejemplo, pero no uno cualquiera, sino uno de los primeros conocidos de los que tenemos constancia.
Hasta donde he podido documentarme los primeros ovillejos los escribió Miguel de Cervantes  Saavedra (1547-1616) en la Primera Parte de Don El Quijote de la Mancha (1605) y en una de sus Novelas Ejemplares (1613), La ilustre fregona.
En el primero de ellos y al inicio de su capítulo XXVII, nos viene de la boca del personaje Cardenio, que Don Quijote y Sancho conocen cuando cruzaban por un bosque de Sierra Morena, en Andalucía. Reza así:

¿Quién menoscaba mis bienes?
¡Desdenes!
Y ¿quién aumenta mis duelos?
¡Los celos!
Y ¿quién prueba mi paciencia?
¡Ausencia!
De este modo en mi dolencia
ningún remedio se alcanza,
pues me matan la esperanza,
desdenes, celos y ausencia.

Bellísimo, como bellísima es su continuación.



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