La vida es un cigarrillo, / hierro, ceniza y candela,
unos la fuman de prisa / y algunos la saborean.

Manuel Machado
, poeta y dramaturgo español (1874-1947)

viernes, 14 de julio de 2017

Jefe, ¿autoridad o poder? (y 2)

(Continuación) No confunden autoridad y poder y, aunque pueden ejercer ambos, saben que tienen la primera, la legítima forma de mandar. La que es otorgada a una persona por los que le rodean, en virtud de sus méritos y capacidad para ejercerla. Y no necesitan de la segunda, la que se ejerce sin tener en cuenta la opinión de los demás, utilizando la coerción y manipulando deseos.
Sencillamente saben que el ejercicio de la autoridad infunde respeto, mientras que el del poder sólo temor. Como también saben que la actitud de respeto por la autoridad permanece, aunque ésta no esté presente, mientras que la del temor desaparece en cuanto el poder lo hace.
Máximo y Cómodo
De lo que les digo, la película de finales del pasado siglo XX ‘Gladiator’ (2000) del británico Ridley Scott, es un buen ejemplo para diferenciar autoridad y poder.
Lo que el emperador Cómodo posee es poder, lo consigue mediante la fuerza y el engaño, lo basa en el temor y hace abuso, no uso, de él. En cambio, el general Máximo posee autoridad. Se la otorgan primero las tropas que dirige y, más tarde, los gladiadores. Ella es la que le erige como líder indiscutible. En fin, que no tiene color aquella frente a ésta.
Ya para ir acabando, en la tesis doctoral, la compañera pone de manifiesto dos hechos singulares a mi entender. El primero inesperado para mí, al carecer de experiencias en ese sentido. Las mujeres aún no han asumido del todo, es decir de una manera interna e individual, que pueden ejercer el poder, que están legitimadas para ello frente a los hombres.

El segundo sin embargo es esperable por mi parte, por propia experiencia. Las mujeres son más inteligentes a la hora de rodearse de un equipo.
Por último ya, sólo les diré que lo malo de todo esto que les cuento es que, cualquiera puede llegar a ser jefe. Créanme, lo sé por propia experiencia también. En la dirección ésta de la incompetencia ocupacional, no debemos olvidar el conocido y divertido ‘Principio de Peter’ y sus ocurrentes corolarios. 


Por si no lo tienen a mano, ahí van:
Principio: “En una jerarquía cualquier individuo tiende a ascender hasta su nivel de incompetencia”.
Corolario uno: “Con el tiempo, todo puesto tiende a ser ocupado por una persona que es incompetente para desempeñar sus obligaciones”.
Corolario dos: “El trabajo es realizado por aquellas personas que no han alcanzado todavía su nivel de incompetencia”.
Y hasta aquí. Que empezamos con una universitaria tesis doctoral y hemos acabado en el sarcástico principio de Peter, pasando por la cinematográfica Gladiator. O sea que está bien. Por lo demás, Alea jacta est, la suerte está echada.     



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