A partir de cierta edad hacemos como que no nos importan
las cosas que, precisamente, son las que más deseamos.

Marcel Proust
, escritor francés (1871-1922)

sábado, 25 de febrero de 2017

Patente del primer motor eléctrico

Tal día como hoy de hace ciento ochenta (180) años, el 25 de febrero de 1837, entonces cayó también en sábado, el herrero e inventor estadounidense Thomas Davenport (1802-1851) en unión de su esposa Emily, patentaba el motor eléctrico de corriente continua, que había fabricado casi tres años antes, en 1834. 
Constaba de dos electroimanes fijos y otros dos móviles situados en los radios de una rueda estando todo unido a un conmutador. El sistema se alimentaba con una batería Volta.
Con el número de registro 132, la de Davenport era la primera patente estadounidense de un motor de estas características, alimentado por una batería química.
Un procedimiento de propulsión de maquinaria, basado en el novedoso fenómeno del electromagnetismo (Improvements in Propelling Machinery by Magnetism and Electromagnetism).
Y que por aquél entonces, el herrero utilizó para hacer circular un pequeño coche a lo largo de una trayectoria fija, una pequeña vía circunferencial. Es decir que estamos ante el primer prototipo de ferrocarril con tracción eléctrica.
El mismo con el que se abría el camino para una idea que tuvo un éxito casi inmediato a lo largo del siglo XIX: la electrificación de los tranvías.
No obstante años después, en 1840, nuestro hombre le dio una utilidad distinta. Utilizó su motor para hacer funcionar una imprenta, la primera imprenta que lo hacía con corriente eléctrica, y con la que imprimió el primer semanario del mundo sobre tecnología eléctrica.
Su nombre, The Electromagnet and Mechanics Intelligencer. El primer periódico impreso con electricidad.



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