Las ecuaciones de Maxwell han tenido un impacto mayor en la historia de la humanidad que diez presidentes juntos.

Carl Sagan (1934-1996), astrónomo y divulgador estadounidense.

miércoles, 23 de noviembre de 2016

El diario de Samuel Pepys (1)

Recordarán de Samuel Pepys (1633-1703) su extenso diario escrito sobre muchos de los acontecimientos notables y no tan notables que ocurrieron en la sociedad inglesa entre 1660 y 1669 y que, por diversos motivos, no fue publicado hasta más de un siglo después.

Pues bien en esa dirección de la tardanza editorial vamos.

Diario y taquigrafía
Para empezar, primero tuvo que ser descifrado pues se había escrito en una de las muchas variantes taquigráficas que por entonces existían.

Ya saben, empleando la taquigrafía esa técnica de escritura con la que, gracias a que se utilizan ciertos signos y abreviaturas, se puede transcribir todo lo que dice alguien y hacerlo además, a la misma velocidad a la que habla.

También denominada estenografía, la taquigrafía sin duda es un sistema de escritura rápido y conciso.

El caso es que en 1819 se contrató al reverendo John Smith para que transcribiera el diario al inglés. Una tarea en la que invirtió más de tres (3) años y que fue la base de la primera y parcial publicación del diario, realizada en dos (2) volúmenes en 1825.

No fue hasta 1893 cuando se publicó por primera vez en su totalidad. Y una edición completa y definitiva, fue publicada en nueve (9) volúmenes, entre los años 1970 y 1983.

Acerca del contenido del diario
Por lo que me he podido asesorar, estamos ante una curiosa obra literaria e histórica de primer orden para algunos.

Curiosa porque un análisis de su contenido permite vincular los intereses del autor con campos tan diversos del saber cómo el lenguaje, la oratoria, la escritura cifrada y el progreso científico a lo largo del siglo XVII que por cierto documenta bajo una perspectiva insólita.

Recuerde la transfusión de sangre entre perros de Richard Lower (1631-1691) y conocida gracias a este diario.

Pero también el diarista nos proporciona una sorprendente mirada de la vida cotidiana, de la de cada día, de la época.

Y así, con una honradez sorprendente y a lo largo de casi diez años sabemos desde sus relaciones familiares, negocios particulares, amistades y mujeres que cortejó. Hasta sus mayores temores y celos profesionales, y las inseguridades y preocupaciones personales más triviales.

Pasando por la relación turbulenta que mantuvo con su esposa y su gusto por el vino, los juegos y la compañía de la gente.

Todo lo detalla en un recuento en el que, sin pudor alguno, mezcla su vida personal y privada con sucedidos nacionales.

De hecho el diario está considerado como una de las fuentes primarias más importantes del período de la Restauración inglesa.

Unas fuentes en las que beber desde lo más privado, a lo más público, lo más nimio y lo más terrible. (Continuará)



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