A partir de cierta edad hacemos como que no nos importan
las cosas que, precisamente, son las que más deseamos.

Marcel Proust
, escritor francés (1871-1922)

martes, 11 de octubre de 2016

Veroño, ciencia y siesta (1)

Tres son tres los sustantivos que conforman el título de esta entrada. Como tres eran las hijas de Elena y, ya saben, ninguna era buena. Eso al menos dice el cuento y esperemos que no sea este el caso, sino todo lo contrario.

Para ello empecemos por las dos primeras: veroño y ciencia.

De la segunda ya les he enrocado algo a lo largo del tiempo que llevamos de singladura bloguera. Con el término ciencia nos referimos a una de las ramas del saber humano, a un sistema ordenado de conocimientos estructurados que no son unos conocimientos cualquiera. No.

A la ciencia sólo la componen aquellos que son objetivos, verificables y versan sobre una materia determinada, en concreto las que tienen el mundo natural o la tecnología como materias de estudio.

Y de la primera, sólo decir que en realidad es un palabro, no hay que verlo escrito o escucharlo, veroño.

Palabro les digo con ánimo excluyente, porque no formó parte de la nueva remesa aceptada, en la última edición del diccionario de la Real Academia Española (RAE) y de la que dimos cumplida información hace un par de años, gracias a la lingüística moderna.

Acrónimos y lingüística moderna
Una remesa en la que junto a “pepero”, “culamen” u “okupa” por decir algunos, entró amigovio, entendido este como persona que mantiene con otra una relación de menor compromiso formal que un noviazgo.

Una palabra que ya lo comentamos, deja algunas dudas en el aire sobre los derechos a roce que comparten los relacionados. Unas dudas que sin embargo, y por razones obvias, no ofrece el término follamigo, que está claro a qué da derecho.

Bueno, pues también propuesto para tal fin pero, por motivos que se me escapan, no fue aceptada.

En la remesa de esos nuevos posibles términos entraban “fofisano”, “gordibuena”, “viejoven”, “papichulo”, “guafea”, “juernes” y, claro, “veroño”.

Todos ellos, desde el campo de la lingüística moderna o lo que es lo mismo desde el estudio científico de las lenguas naturales, son acrónimos.

O sea vocablos formados al unir parte de dos palabras, por lo general la inicial de la primera y la final de la segunda.

Para que se haga una idea una de ellas es bit, que procede de binary digit, es la unidad mínima de información, puede tener solo dos valores (cero o uno) y se utiliza en informática y otras disciplinas.

O ya de la que va el término telemática, procedente de la unión de telecomunicación e informática, que a su vez todo sea dicho es un acrónimo de información y automática.

No sigo por aquí y les dejo como deberes para casa, que se imaginen el significado de juernes, gordibuena, fofisano y viejoven.

Porque nosotros vamos a lo que hemos venido, al acrónimo veroño. (Continuará)




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