La Alhambra de Granada es la fuente de inspiración
más fértil de todas de las que he bebido.

M. C. Escher, artista neerlandés (1898-1972)

miércoles, 31 de agosto de 2016

Música para la misión Rosetta

Va para dos años que les escribí acerca de la Misión Rosetta de la Agencia Espacial Europea (ESA), de la nave homónima que fue lanzada el 2 de marzo de 2004, del módulo de aterrizaje Philae y, cómo no de, Chury.

Sí, Chury.

Y no, no se trata de mi perro sino del nombre con el que los científicos que trabajan en dicha misión, se refieren de forma cotidiana al cometa, astronómicamente conocido como 67P/Churyumov Gerasimenko.

Una abreviatura de lo más comprensible y necesaria, como salta a la vista.

Bien, pues eso fue hace dos años. Ahora lo que les cuento es que le han puesto música a la extraordinaria misión espacial. Y quien se ha atrevido a hacerlo es uno de los grandes, seguro que su nombre artístico les suena.

Se trata del músico griego Vangelis (1943), autor de partituras de películas como: Carros de fuego, con la que ganó el Oscar en 1981; Blade Runner de 1982; y 1492: La conquista del paraíso de 1992.

Por su estilo de música -caracterizada por el uso de sintetizadores e instrumentos acústicos que crean atmósferas de sonido envolvente-, Vangelis se ha visto a menudo ligado al mundo de la ciencia-ficción.

Además de en Blade Runner el compositor participó en la más que exitosa y repuesta serie televisiva Cosmos: Un viaje personal.

Ya saben, ese documental sobre el Universo y el origen de la vida en la Tierra, creado por el astrónomo y divulgador científico estadounidense Carl Sagan (1934-1996).

Y por si esto fuera poco, también ha colaborado en un proyecto divulgativo de la NASA.

Ah, que no se me olvide. A propósito de todo esto, tengo un nexo inevitable en el espacio e inminente en el tiempo de Vangelis.

Resulta que también ha compuesto varias obras para ballet, y entre ellas hay una que me interesa destacar ahora, Frankenstein: Modern Prometheus (1985).

Digo inevitable e inminente, por lo que sucedió hace ahora doscientos (200) años, me refiero a 1816, el que fue conocido como año sin verano.

Pero volviendo a lo que nos trae, es más que probable que ayude a esta fecunda asociación entre músico y ciencia ficción, ese sonido “espacial” tan característico que desarrolla en algunos de sus álbumes en un tono, por lo general, grandioso y solemne. O sea.

Aunque por otro lado, algo más debe de haber pues el escritor y divulgador científico británico Arthur Charles Clarke (1917-2008), le agradeció en cierta ocasión los consejos que le ofreció para la novela 2010: Odisea dos.

O sea que.

No en vano el griego dijo que: “Mythology, science and space exploration are subjects that have fascinated me since my early childhood. And they were always connected somehow with the music I write.”

Lo dicho, Vangelis es uno de los grandes.

Por último, del disco, una banda sonora épica a la misión cósmica, tengo poco que decirles salvo que se titula, como no, Rosetta, y que saldrá a la venta el 23 de septiembre próximo, justo una semana antes del final de la misión.

De lo más oportuno y oportunista. Mejor les dejo con el vídeo.




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