El error es la regla, la verdad es el accidente del error.

George Duhamel, escritor y poeta francés (1884-1966)

miércoles, 13 de julio de 2016

¿A qué temperatura está el Infierno? Religión

Previo al desarrollo de la respuesta de esta sorprendente entrada, les debo explicitar una obviedad, una afirmación y un par de premisas.

La palmaria, no es otra que la razón de la entrada. Ayer mismo les ponía negro sobre blanco el magnífico cuento de Oscar Wilde. Una visión diferente del infierno que nos lleva a otra.

La segunda, la asertiva, particularmente me interesa que quede bien clara. En absoluto son objetivos de esta entrada, ni la naturaleza ni el fundamento religioso de semejante lugar. Nada que decir ni objetar, ahora y por mi parte, acerca de creencias de este tipo.

Y del dúo de premisas, sepan que una es de naturaleza existencial y la otra conceptual.

Infierno: existencia y concepto
Respecto a la primera, voy a suponer que el infierno existe como una de las postrimerías que, según el Catecismo de la Iglesia Católica, nos esperan después de la vida; a saber y que recuerde: muerte, juicio, purgatorio, infierno y gloria.

La otra versa sobre el concepto que tenemos de él. De las distintas nociones que la teología cristiana ha tenido a lo largo de la historia, para los intereses que nos traen, nos vamos aquedar con la más material.

Así que nada de abstracciones del tipo de los que lo consideran, más bien como un estado de pérdida. Una situación a la que llega quien, “de forma libre y definitiva, se aleja de Dios que es la fuente de vida y de alegría”, Juan Pablo II, dixit.

No. Nada de asignarle un sentido espiritual al infierno, sino todo lo contrario: uno concreto y material.

El infierno es un lugar físico en el que se castiga eternamente a los pecadores. En particular es un accidente geográfico pues se trata de un lago de fuego que se encuentra bajo tierra.

Y cuando digo fuego no estoy hablando en sentido metafórico.

Trato de decirles que con la expresión “fuego del infierno”, no me refiero a esa supuesta retribución del pecado y castigo por rechazar voluntariamente la gracia de Dios.

No. Lo mío es una acepción más científica, que incluso sobrepasa al cuarteto (4) de elementos naturales de la antigüedad (tierra, agua, aire y fuego), entendidos estos como estados de la materia (sólido, líquido, gas y plasma).

Utilizo el término fuego como mezcla de gases incandescentes y otras partículas, procedentes de una combustión. Es decir de una reacción química de oxidación violenta, un proceso exotérmico donde los haya.

Y dicho esto, paso a responder a la pregunta que intitula este escrito. En su desarrollo me he encontrado con dos respuestas de distinto nivel académico.

La primera es la de desarrollo más básico y nos dice que el infierno está a una temperatura comprendida entre los ciento quince y los cuatrocientos cuarenta y cinco grados Celsius (115-445 º C).

El infierno está entre los 115 ºC y los 445 ºC
Así, como lo leen. Con un par.



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