Las leyes de la matemática no son meras invenciones o creaciones humanas. Existen independientemente del intelecto humano.

M.C.Escher
, artista neerlandés (1898-1972)

miércoles, 29 de junio de 2016

Ondas gravitatorias. Predicción (2)

(Continuación) Una expresión, la de continuo espacio-tiempo, que nos ha devenido incluso al lenguaje popular a partir de la relatividad. La ciencia también es cultura.

Pero que en este campo científico en el que estamos es, por un lado, un modelo matemático que combina ambas dimensiones y/o conceptos, espacio y tiempo, de forma inseparable.

Y por otro es una nueva realidad física, plasmada en la existencia de un único continuo espacio-temporal en el que tienen lugar todos los sucedidos del Universo.

Una nueva forma de mirar lo que nos rodea, que nos lo hace ver como una especie de intrincado entramado de las viejas y conocidas magnitudes físicas: espacio, tiempo, materia y energía.

Intrincado porque todas y cada una de ellas están relacionados entre sí y son interdependientes, de modo que se producen efectos mecánicos unas sobre otras.

Newton, perdóname...
Un mundo físico por tanto, totalmente diferente al newtoniano, en el que espacio y tiempo eran unos marcos absolutos e inalterables, y el universo una especie de marmita en cuyo seno se producen los movimientos de los cuerpos materiales.

Sin duda alguna esta nueva concepción del espacio y el tiempo es uno de los avances teóricos más importantes y geniales de, al menos, el siglo XX en el campo de la física.

Y como idea es todo un prodigio del intelecto humano y una de las obras más bellas y abstractas producidas por el Homo sapiens.

Una teoría de la que se pueden extraer unas consecuencias de lo más sorprendentes. Vean si no.

Al contrario de lo que no ocurre en el absoluto e inmutable universo Newton, en el relativista de Einstein, una masa situada en una zona del espacio produce en su entorno más próximo, dos efectos insospechados e insospechables.

Uno, temporal. El tiempo transcurre más lentamente en dicho entorno.

Y otro que en realidad es doble. De un lado el espacio se deforma por la presencia de dicha masa y por otro, a su vez, esta deformación determina el movimiento de otros objetos próximos.

Es como la pescadilla que se muerde la cola.

Lo resumió muy bien el físico teórico estadounidense John A. Wheeler (1911-2008), en su conocida cita: “El espacio le dice a la materia cómo debe moverse y la materia, con su gravedad, le dice al espacio cómo debe curvarse”.

Hipotéticas ondas gravitatorias
Otra de las consecuencias teóricas de la Relatividad General proviene del hecho de que las masas se muevan de forma acelerada. En ese caso, esta circunstancia cinemática debe producir una especie de alteraciones en el tejido espaciotemporal.

Como unas ondulaciones o arruguillas en el espacio-tiempo, a las que conocemos como ondas gravitacionales y que al propagarse van comprimiendo el espacio en algunas zonas y estirándolo en otras.

Y si las producen los cuerpos celestes en movimiento, unos fenómenos casi irrelevantes a nivel energético, no les digo nada si lo que ocurre son otros fenómenos más violentos del cosmos. (Continuará)




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