Omne vivum ex ovum, ex vivo.

Francesco Redi
, polímata italiano (1626-1697)

sábado, 25 de junio de 2016

Lord Byron y “la liga del incesto” (y 3)

(Continuación) Un matrimonio que no fue óbice para que los hermanastros siguieran con su relación que, ya saben cómo es la gente, muchos tacharon de incestuosa. Y la verdad es que evidencias para tal acusación no parece que faltaran.

Revisando fechas, durante el periodo que duró el supuesto e incestuosos romance, Augusta dio a luz a su tercer hijo de los siete que tendría el matrimonio.

Una niña de nombre Medora, nacida en la primavera de 1814 y de la que las lenguas anabolenas decían era en realidad hija de Lord Byron. Quién sabe.

Llegado este momento es cuando el poeta decide poner algo de orden en su vida. Y lo hizo mejorando su reputación social a la vez que aliviaba la más que asfixiante situación económica.

Vamos, que como su padre hizo por dos veces, se pone a buscar una rica heredera con la que desposar. Lo llaman ‘matar dos pájaros de un tiro’, si me permiten el refrán cinegético.

Con la madre de Ada Lovelace
Y a pesar de que no tiene una buena opinión sobre el matrimonio, a la fuerza ahorcan, el 2 de enero de 1815 se casa con Anne Isabelle Milbanke (1792-1860), un desafortunado matrimonio que muy pronto haría aguas.

Su incompatibilidad de caracteres y los continuos escándalos sexuales de Lord Byron, lo llevaron en poco más de un año a pique. Pero no sin que antes tuvieran descendencia.

Una niña a la que bautizaron con el nombre de Augusta Ada Byron (1815-1852), que nacería el 10 de diciembre de 1815 y terminaría siendo conocida en el mundo científico como Ada Lovelace.

La ruptura definitiva se produciría apenas Unas semanas después del nacimiento, en marzo de 1816, se producía la ruptura definitiva del matrimonio y poco después Byron emprendía las famosas vacaciones veraniegas a Europa.

Él no lo sabe, pero nunca más verá a su hija.

La evoca en el tercer canto de su extenso poema 'Las peregrinaciones de Childe Harold' (1812-1818).

¡Es tu rostro como el de tu madre, mi hermosa niña!
¡Ada! ¿Única hija de mi casa y de mi corazón?
La última vez que los vi, tus jóvenes ojos azules sonreían,
y entonces partí, no como ahora yo parto, sino con una esperanza.

Muerte del poeta
Algo les he enrocado, pero por dejar cerrada la biografía inducida del poeta inglés que está considerado, quizás, como el más versátil e importante del Romanticismo, que en su azarosa vida anduvo involucrado en las revoluciones de Italia y Grecia.

Parece ser que en el país helénico se resfrió a causa de una intensa lluvia que le cogió montando a caballo. Los médicos, como era costumbre en la época, para disminuir la fiebre le pusieron un par de sanguijuelas en las sienes.

Sin embargo no funcionó y le colocaron más sanguijuelas por todo el cuerpo.

Una mala decisión que le hizo perder dos litros (2 L) de sangre y murió en menos de veinticuatro horas (24 h). El poeta falleció el 19 de abril de 1824, tenía tan solo treinta y seis (36) años.

Y de la primera puntualización vía electrónica a la segunda.



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