Amo demasiado a mi país para ser nacionalista.


Albert Camus, escritor y filósofo francés (1913-1960)

jueves, 12 de mayo de 2016

¿La maldición del cantante de AC/DC? (4)

(Continuación) Fue en el Passeio Maritimo de Algès, un inmenso espacio al aire libre en el estuario del Tajo de la capital portuguesa, capaz de acoger hasta sesenta mil (60 000) personas y que estaba casi al completo.

Pero eso sí, Axl Roses tuvo que actuar en una silla de metal. Y la razón seguro que la sabe.

Arrastra una fractura en un dedo del pie izquierdo, que le impide estar de pie y que le obligó a cantar sentado todo el tiempo. Pero por supuesto llevaba su habitual pañuelo bajo el, también habitual, sombrero.

Que la imagen es la imagen, y cuesta mucho crearla como para no prestarle atención después, por una simple fractura.

Y bien ¿Cómo ven lo de las sustituciones de vocalistas? Tras lo escrito, ¿llamarían a estos sucedidos alrededor de AC/DC, “la leyenda maldita del cantante”?

¿Qué pensará al respecto el señor Jiménez, ti ro ta tin ta tin, desde su cuartomilenaria nave mistérica? ¿Qué apasionante e ikerizada respuesta tendrá para este constructo musical?

Pero por si esto no fuera ya preocupante en sí mismo, resulta que el asunto de la sustitución no queda sólo en la del vocalista del grupo.

En el caso de AC/DC que nos trae, han tenido lugar otras entradas y salidas de componentes del grupo no menos lamentables, aunque por distintas razones. Desde el punto de vista cronológico sé de éstas.

Cambios de baterista
En 1983 y después de tener “algunos problemas” con el guitarrista, Malcolm Young, el baterista del grupo, Phil Rudd (1954), fue despedido, y eso que estaban en la mitad de la grabación del LP Flick of the Switch.

Se justificó aduciendo que Phil no pudo soportar la muerte de Bon, y que se encontraba inmerso en una crisis emocional y psíquica que le imposibilitaban para trabajar.

Lo cierto es que al batería a partir de ese momento, la vida se le puso algo cuesta arriba, más que nada por algunos malos pasos que dio.

Pero la vida sigue para todos, y para acabar la grabación del disco, AC/DC llamó al baterista B.J. Wilson (1947-1990), del conocido grupo británico Procol Harum.

Por desgracia Wilson, en 1987, y a causa de una sobredosis de drogas, tuvo que ser hospitalizado permaneciendo en estado vegetativo hasta su muerte.

Mas la desgracia venía de más atrás pues ya en mayo de 1983, fue sustituido por Simon Wright (1963).

Con el paso del tiempo y después de once años retirado, Phil regresó a la banda en 1994 y reemprendió su carrera musical con cierto éxito.

Ha permanecido en ella hasta la actualidad, pero no lo ha hecho de forma tranquila.

Dificultades con la ley
Ya les adelanté que dio malos pasos y así fue. Anduvo metido en el mundo de las drogas y terminó teniendo, como suele ocurrir en estos casos, varios problemas con la ley.

En noviembre de 2014 la policía efectuó un registro de su vivienda y como consecuencia del mismo, el músico fue acusado de incentivar el homicidio de dos personas, proferir amenazas de muerte y de posesión de drogas.

Un asunto serio que trajo cola, aunque con posterioridad la policía de Nueva Zelanda retiró los cargos de instigación homicida, si bien los de amenaza de muerte y posesión de drogas continuaron en proceso.

El verano pasado (2015), Phil Rudd fue sentenciado con arresto domiciliario por amenazar de muerte a un exempleado y por posesión de metanfetamina y marihuana.

Abro aquí con su permiso un inciso bioquímico.



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