El error es la regla, la verdad es el accidente del error.

George Duhamel, escritor y poeta francés (1884-1966)

lunes, 29 de febrero de 2016

Heliocentrismo copernicano

(Continuación) Sin olvidarnos de la ventaja que suponía su uso, a la hora de determinar el momento de la Pascua de Resurrección. Abro paréntesis.

Ya saben que según el Concilio de Nicea, debía ser el primer domingo posterior a la primera Luna llena, tras el equinoccio de primavera. Es decir, de cajón.

Este año de 2016 el paso del Sol por el equinoccio de primavera, inicio de la estación, tendrá lugar el domingo 20 Marzo 2016, siendo el miércoles 23 Luna Llena y, por tanto, el 27 nuestro Domingo de Resurrección. De cajón ya se lo dije.

Seguro que muchos de ustedes, queridos lectores, han caído en el detalle de esta circunstancia astronómica, de nuestro cielo nocturno: durante la Semana Santa la Luna siempre está llena.

Bueno de cajón, si bien hay que comentar un matiz.

En puridad, esa Luna llena a la que me refiero, es la eclesiástica, no la astronómica. Lo que no hace al caso para los intereses de esta entrada porque, casi siempre, coincide con la Luna llena astronómica. Cierro paréntesis.

Así que mientras de cara al exterior, figuras prominentes del movimiento reformista mostraban su rechazo frontal a la rompedora visión del cosmos, en círculos íntimos y académicos la hipótesis heliocéntrica era utilizada.

Y con el paso del tiempo ganaba fuerza y la autoridad de Aristóteles comenzaba ponerse en duda. Pero eso sí, todo en círculos muy restringidos y con unos efectos muy reducidos.

De ahí que pasado unos años, la Congregación del Índice prohibiera una serie de libros relacionados con el heliocentrismo y su validez desde un punto de vista teológico, a la vez que suspendía la obra de Copérnico hasta su “corrección”.

Ojo, suspenderla pero hasta ser corregida. Porque de lo que se trataba era de “hacerla políticamente correcta”, no de prohibirla.

¡Cómo la iban a prohibir si el heliocentrismo y su modelo matemático eran esenciales para calcular, con precisión y sencillez, los movimientos planetarios! ¡Cómo dejarla de lado si estaba íntimamente relacionada con la reforma gregoriana del calendario, realizada en 1582!

No, claro que no. A la altura que estaban ya los conocimientos de los cielos, era extremadamente difícil prohibir completamente el heliocentrismo. Mucho mejor hacerlo convivir con el geocentrismo.

Pues como ahora, que pensamos como Copérnico y hablamos como Tolomeo. 'Here come the sun'.

No es por tanto Galileo Galilei quien nos enseña que es la Tierra la que gira alrededor del Sol, sino Nicolás Copérnico y su libro de 1543, De revolutionibus orbium coelestium. Eso está claro.

Como claro está otro hecho. Si la visión heliocéntrica triunfó fue, sobre todo, gracias a Galileo y sus aportaciones empíricas de unas décadas después.

Pruebas irrefutables de Galileo
Que como todo en esta vida tiene unos orígenes.

En su caso cuando a comienzos del verano de 1609, el pisano oye hablar de un instrumento que habían ideado unos ópticos holandeses, el telescopio.


"...un nuevo artificio..., el cual pone los objetos visibles tan próximos al ojo, presentándolos tan grandes y claros, que lo que se encuentra a una distancia de, por ejemplo, nueve millas, se nos muestra como si distase tan sólo una milla,...
(Continuará)






No hay comentarios :