Un hombre que dedicase toda su vida a ello,
quizás lograra representarse una cuarta dimensión.

Henri Poincaré, filósofo y científico francés (1854-1912)

domingo, 17 de enero de 2016

Lengua de camaleón. Evolucionismo

(Continuación) Lo que no es poco pues, si le echa números, supone un aumento de un veinticinco por ciento (25 %). No, no lo es.

No todos los animales pueden aumentar el tamaño de uno de sus órganos un cuarto (1/4) de su valor y en tan poco tiempo ¿O sí? Lo dejo ahí como motivo de reflexión.

Ya en términos de tiempo, estos camaleones pueden tardar sólo veinte milisegundos (0,020 s) en atrapar, digamos ahora a un grillo. Que es el doble del tiempo que necesita para poner la lengua a 96 km/h, recuerden una centésima de segundo (0,01 s).

Y si hablamos de la magnitud potencia de este fenómeno biofísico, la que genera la lengua equivale a unos catorce kilovatios por kilogramo de masa (14,040 kW/kg). En otra ocasión les pongo unos ejemplos para que puedan comparar este valor y hacerse una idea.

Fue tras la obtención de estos datos, cuando Anderson realizó una revisión bibliográfica de la literatura biomecánica y llegó a la conclusión que les adelantaba en la primera de las entradas de esta terna.

El lanzamiento de lengua de estos diminutos animales conlleva la mayor aceleración y potencia por kilogramo de masa muscular producidas por cualquier reptil, ave o mamífero. Y la segunda más poderosa entre cualquier clase de vertebrados (sólo una salamandra le supera).

Y hasta aquí lo que nos dice la reciente investigación sobre los individuos más pequeños de esta familia. Se vuelve a cumplir el dicho, dentro de algo pequeño se puede encontrar algo grande.

Camaleón evolutivo
Pero claro, todos estos datos tienen el valor de la prueba con carácter empírico y cuantitativo. No obstante, y como es exigible dentro de este cuerpo de conocimientos que es la ciencia, hay que ir más allá y hacerse preguntas del tipo: ¿Por qué es así?



La respuesta a estas cifras la encontramos en el tejido elástico de la lengua, que almacena energía hasta que esta alcanza el nivel necesario para disparar el órgano. Lo que está bien, pero.

Es un fastidio lo sé, siempre hay un pero en la cesta de la ciencia. Y tras una respuesta dada asoma(n) una (s) pregunta(s) nueva(s): ¿Qué motivo hay para que sean, precisamente los camaleones más diminutos, los que tengan las lenguas más potentes? ¿Cuál es la explicación teórica?

Pues como suele ocurrir en estos casos la verdad no anda lejos de la teoría de evolución.

La razón de esta particularidad fisiológica radica en la mayor necesidad energética por unidad de masa corporal, que tienen los ejemplares más pequeños, comparados con los grandes, para poder sobrevivir.

Una necesidad que exige que estén mejor preparados a la hora de conseguir presas con las que alimentarse y reproducirse. Vamos, que sean mejores cazadores que sus “hermanos mayores” y tengan un mayor rendimiento en el uso de la lengua cazadora.

Una cuestión de eficacia y supervivencia animal, que se resuelve dentro del mecanismo de selección natural del proceso evolutivo. No sobrevive el más fuerte sino el que mejor se adapta.

De ahí que los camaleones más pequeños, las especies menos voluminosas, sean los que tienen las lenguas más potentes.

Sí, el tamaño importa.


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