En efecto, las cosas que aparecen nos hacen vislubrar las cosas no patentes.

Anaxágoras
, filósofo griego (500-428 aC)

miércoles, 28 de octubre de 2015

T. Hunt y la mujer en el laboratorio (1)

Mientras me llegan estas (las respuestas pedidas), cierro la primera que les adelanté.

La University College London (UCL), tras el escándalo causado por estas declaraciones del Nobel sobre las mujeres, anunció en un comunicado su inmediata dimisión como profesor honorario de dicha institución.

No les quedaba otra si tenemos en cuenta sus orígenes.

Fundada en 1826, la UCL fue la primera universidad estadounidense que admitió, en igualdad de condiciones como estudiantes, a mujeres y hombres. Y con ese precedente, es evidente que no se puede dejar pasar semejante mancha sexista.

Y aunque cierta frase proverbial nos dice que, hasta el mejor escribano echa un borrón -en el sentido de que incluso el mejor profesional puede cometer un error, tener un desliz-, se ve que la UCL no está dispuesta a que, el de Hunt, sea una mancha de tinta sobre el documento de la institución.

Ironía femenina contra sexismo masculino
Una reacción comprensible si, como miembro varón y universitario, afirmas en público que es un problema trabajar con mujeres porque lloran enseguida y se enamoran. Y que no fue la única respuesta.

Por supuesto que las propias científicas respondieron a su compañero de armas. A las inadmisibles afirmaciones de Hunt, ellas le contestaron de una forma inteligente y humorística.

Le dieron réplica colgando fotografías suyas en actitudes supuestamente sexys y bajo la etiqueta #distractinglysexy (algo así como, "atractiva hasta provocar distracción"), en la red social Twitter.

Unas imágenes cargadas de ironía sobre su aspecto femenino en pleno trabajo, y con las que incidían en lo poco atractiva que podían llegar a resultar.

“Nada como un tubo de muestra con excrementos de leopardo para hacerte atractiva”, escribió con sarcasmo la zoóloga, por ponerles un ejemplo, Sarah Durant fotografiada con ellos, los excrementos entubados, a sus pies.

En fin. Cosas de mujeres y hombres, aunque ambos sean científicos. Al fin y al cabo, todos humanos.

Mujeres en Ciencia
No sería justo por mi parte en este planteamiento si no resaltara ahora que, este comportamiento machista del mundo académico, no es más que el reflejo del que tiene la sociedad en su conjunto.

Y no es un pálpito personal esto que les digo, pues también lo vienen manifestando las últimas encuestas realizadas por diferentes instituciones.

Una reciente que tengo a mano, encargada por la Fundación L'Oréal y realizada sobre cinco mil (5000) ciudadanos europeos de Alemania, España, Francia, Italia y Reino Unido, nos dice que el sesenta y siete por ciento (67 %) de los encuestados creen que las mujeres no sirven para ser científicas de alto nivel.

Tal como lo leen. Esa es también la cifra de descreídos europeos, sobre la capacidad femenina para llegar a ocupar los cargos científicos de mayor responsabilidad.

Y la razón es bien simple. Son mujeres y como tales carecen del interés científico y la perseverancia personal necesarias en este exigente ámbito.

¿Qué me dicen? (Continuará)




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