El miedo a las alturas es ilógico.
El miedo a caer, por otro lado, es prudente y evolucionista.

Dr. Sheldon Cooper, personaje de ficción de la serie The Big Bang Theory.

domingo, 27 de septiembre de 2015

Teoría de la Relatividad

Y a la relatividad, lo que es de la relatividad.

Porque bajo esta expresión, en realidad se engloban los dos trabajos realizados por el físico germano-estadounidense y conocidos como Teoría de la Relatividad Especial (TRE) de 1905 y Teoría de la Relatividad General (TRG) de 1915.

Ambas publicadas en la por entonces prestigiosa revista Annalen der Physik.

Es en ésta última donde reformuló por completo el concepto de gravedad, y una de sus consecuencias fue el surgimiento del estudio científico del origen y evolución del Universo. Tan fructífero resultó, que ha dado lugar a la rama de la física conocida como Cosmología.

Entre gravedades
Una concepción integral, casi una filosofía del universo, la tal cosmología, que estudia todo lo relacionado con él: origen, forma, tamaño, leyes que lo rigen y elementos que lo componen.

Con la TRG no es que la explicación gravitatoria de I. Newton sea ya errónea, no. Sólo queda como razonamiento parcial de un todo. Un caso particular, adaptado a nuestras circunstancias físicas, que queda englobada en la más general de A. Einstein.

Una teoría gravitatoria que pronto encontró confirmación cuando, en 1919, unas observaciones británicas de un eclipse solar, confirmaron sus predicciones acerca de la curvatura de la luz.

Es a partir de ese momento que Einstein empieza a ser idolatrado por la prensa y convertido en un icono popular de la ciencia. Es cuando deviene en Einstein SuperStar.

Pero ahora que me releo, quizás, en la forma simplista de contarles el sucedido científico del 21 de septiembre, he sido poco generoso con la, comprensible, incomprensión del mundo de la física de inicios del siglo XX, hacia la rupturista relatividad einsteniana.

“Tú fíate de la Virgen,...
Comprensible porque lo cierto es que, aún hoy, y ha pasado un siglo, no resulta fácil de asimilar primero y asumir después su teoría de la relatividad. Prueba de lo que les digo es la concesión del Premio Nobel de Física que en 1921, ojo a la fecha, recibió Albert Einstein.

Seguro que lo saben pero resalto, y disculpen, que lo obtuvo por su explicación del efecto fotoeléctrico (efe) y sus numerosas contribuciones a la física teórica. No por la Teoría de la Relatividad.

Y es que, a pesar del tiempo transcurrido y los fenómenos probatorios a su favor, la teoría seguía siendo considerada como bastante controvertida, por parte de muchos científicos.

De hecho la comisión encargada de evaluarla como razón del premio, no la entendía del todo, y como tememos lo que ignoramos, decidieron no correr el riesgo. No. No fuera a ser que, con posterioridad, se demostrara errónea y ellos quedaran en evidencia.

No sería la primera vez que se llevaban un chasco nobelero y, además, en distintas disciplinas. Así que fueron a lo seguro y se lo dieron por su aportación cuántica.

...y no corras
Nos dice este refrán español. Que si lo mira uno bien resulta francamente herético, lo que tiene su mérito. No en vano nació y se desarrolló en una España mariana e inquisitorial, que no pudo impedir su circulación. Lo dejo aquí.

Y sin meterme en sus creencias, fíese de mí y para enrocarse más sobre el tema, no dude en entrar en las categorías Física bachillera (Relatividad) y A. Einstein: Una biografía, entre otras.



1 comentario :

Javier Gómez dijo...

muy clarificador y bien relacionado con los nateriores