La igualdad entre hombres y mujeres serviría para crear una mejor ciencia.

Émilie du Châtelet, matemática y física francesa (1706-1749)

domingo, 20 de septiembre de 2015

‘September’ (y 2) de EWF

Y donde mismo lo dejé hace ahora un año, lo retomo.

Porque la canción, que forma parte del disco The Best of Earth, Wind & Fire: Vol. 1 (1978), fue lanzada como single el 18 de noviembre de 1978 y se convirtió, en muy poco tiempo, en una de las más populares de la banda.

Toda una pieza clásica de finales de la década de los setenta (70), aún hoy se la considera parte importante de la historia de la, para algunos no tan importante, música-disco. En cualquier caso el tiempo dirá.

Escrita por Maurice White, Al McKay y Allee Willis, para un servidor de ustedes que es un ignaro musical, pero que alcanza a comprender que no hay que saber de música, para disfrutar con Beethoven por poner un ejemplo, esta canción les decía, tiene una particularidad.

Y no es otra que la de transmitir a raudales, optimismo y felicidad. Es como algunos dicen, música de “buen rollo”.

Además, y sin duda alguna, es una melodía de las buenas, como así lo acreditan los numerosos reconocimientos que de todo tipo, a lo largo de estos años ha recibido.

Una canción que como otras, tiene un lado oculto con algunas caras (me han salido hasta tres, tres como "las hijas de Elena").

Cara oculta de September: aparición en el mercado
La primera de ellas pertenece a su misma aparición en el mercado. Ya les he adelantado que se incluyó en el disco “The best of Earth, Wind & Fire, Vol. 1”, es decir en un álbum recopilatorio de sus mejores temas.

Temas ya conocidos por tanto, a los que se añadieron tres (3) nuevos. Uno de ellos era September, los otros dos una versión de Got to get you into my life de los Beatles y Love music.

Y aquí viene la cara ignota.

Resulta que dos de las canciones más conocidas del grupo fueron creadas, justo, tras esta recopilación. Dos porque una de ellas es September, que terminó siendo más recordada que cualquiera de las otras que aparecían en el disco de éxitos.

La otra vendría muy poco después, Boogie Wonderland (1979), otro pelotazo que como September lo firmaría también Allee Willis.

Por cierto, ya que nombro a uno de sus compositores, aprovecho para decirles que otra faceta curiosa de la canción, guarda relación precisamente con su composición.

Cara oculta de September: composición
Según cuentan, Allee, que con  la canción debutaba como compositor para el grupo, se vio muy influido por el misticismo y la metafísica de White, líder indiscutible del grupo.

Un ascendiente que unido a su afición por las filosofías orientales, le hicieron concebir la canción como una especie de instrumento con la que lanzar al mundo un mensaje de paz y amor.

Bueno, ya saben cómo funcionan estas ideas.

El caso es que Willis se lo tomó con tanto interés, que cuando se puso a escribir la letra de la canción, y se vino a dar cuenta, llevaba escrito casi treinta (30) hojas para el poema musical. Es lo que se dice, toda una pasada poemita.

No es de extrañar, si esto es así, que la letra de la canción haya embelesado tanto a tantos, desde entonces. Unos tantos entre los que, desde ya les digo, no me incluyo.

Se ve que me de debe faltar algo. No obstante.

No obstante, siempre suele haber un pero en estas cestas de manzanas enrocadas que les traigo. Y ésta es una de ellas.

A pesar de que el ingente trabajo de la letra de la canción es de Allee, suyo es el mérito en toda su plenitud, la verdad es que, la primera estrofa es de Maurice.

Como lo lee.

Y sí. Es la que, seguro estoy, está pensando. Aquella que empieza diciendo: Do you remember the 21st night of September?...




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