La igualdad entre hombres y mujeres serviría para crear una mejor ciencia.

Émilie du Châtelet, matemática y física francesa (1706-1749)

lunes, 21 de septiembre de 2015

¿Recuerdas la noche del 21 de Septiembre?

Es la tercera de las caras ocultas de September. La que pone la nota enigmática e inquietante en todo esto.

¿Por qué habría que recordar la noche del 21 de septiembre? ¿Qué tenían en particular la noche de aquél día y mes? ¿Y qué pasa con el año? ¿Por qué no lo nombra?

Sin duda, a poco que se piense, la inclusión de la fecha en la letra, ya confiere a la canción un toque enigmático pero, ¿qué significado tiene en la misma?

Do you remember the 21st night of september?
Love was changing the minds of pretenders
While chasing the clouds away


Como a usted me imagino le ha pasado, estas cuestiones y otras asaltaron la parte racional de Willis, quien no dudó en preguntarle a White, por su significado. Lo necesitaba saber para darle sentido al resto de la letra.

Pues bien, hasta donde he averiguado, la respuesta no le ayudó mucho. El líder se limitó a decirle que la fecha no tenía ningún significado real.

Sencillamente la utilizaba para atraer la atención del oyente quién, de manera inconsciente se preguntaría, “¿Por qué la noche del 21 de septiembre?”, pero sin que eso le impidiera lo más mínimo, seguir el ritmo de la canción. Ya saben:

Hey hey hey
Ba de ya, say do you remember
Ba de ya, dancing in September

Ba de ya, never was a cloudy day 

Ba duda, ba duda, ba duda, badu 
Ba duda, badu, ba duda, badu 
Ba duda, badu, ba duda

Al fin y al cabo es un recurso musical como cualquier otro. Nadie está exento de caer en ellos.

Sin ir más allá, seguro que se habrá percatado de que no anda lejos un blogger que gusta del uso de la negrita, la cursiva e incluso de la negrita cursiva. No, no anda lejos. O dicho en remedo aznarita: “no está ni en desiertos remotos ni en montañas lejanas”.

Y lo dejo aquí, que a buen entendedor pocas palabras bastan. Y además de dejarlo me bajo.

Lamento decirle que, aunque no acaba el derrotero de la fecha musical de September (tengo un nexo magnífico con la degustación de una magdalena), sí lo interrumpo.

Lo debo interrumpir porque esta tarde he de dar salida a otro “21 de septiembre”, con el mismo oportunismo calendario, pero éste con bastante más enjundia científica.

Para que se haga una idea, y vea que no exagero, en el inminente enroque vespertino están implicados un genio científico y una teoría física de lo más relativista, que no relativa.

Lo he llamado: '21 de septiembre de 1909. Una fecha relativista a recordar'.




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