Un hombre que dedicase toda su vida a ello,
quizás lograra representarse una cuarta dimensión.

Henri Poincaré, filósofo y científico francés (1854-1912)

viernes, 24 de julio de 2015

Beagle 2, canción y sonda espacial

La idea de conjugar ambos mundos, musical y astronáutico, fue del científico Colin Pillinger (1943-2014) que lo tenía claro. En sus propias palabras: “Cuando comenzamos este proyecto, necesitábamos realmente demostrar credibilidad y también reunir un montón de dinero. Blur nos podían dar la atención de los ‘media’”.

Su intención era que la canción Beagle 2 sonara en el planeta Marte, cuando la sonda Beagle 2 aterrizara sobre su superficie. En principio una innovadora y ocurrente idea para alcanzar notoriedad social y apoyo económico.

Entre Beagle andaba el juego, pues.

Y aunque él estaba confiado con la idea de que la banda de pop, estuviera de alguna forma vinculada al proyecto espacial, la verdad es que los resultados no fueron los esperados. Las cosas no salieron como se habían planeado, si bien la canción no tuvo la culpa.

Sabido es que mientras el hombre sólo propone, son las circunstancias las que disponen, y siempre.

Beagle 2, la canción
Añadir a lo ya dicho que, por lo que leo (han de saber que es inexistente mi formación musical), la canción Beagle 2 está basada en una secuencia matemática, que tiene como referencia ciertos elementos de una película de culto de ciencia ficción: Doctor Who.

Es decir que por ahí bien.

Si la oyen notarán que es una tonada limpia, ponderada y compuesta en realidad de tan solo nueve (9) notas musicales. Una especie de tintineo corto que se repite y que, a mí al menos me lo parece, suena como bastante cósmico.

Así es la primera melodía (creo que la única por ahora) que se ha enviado a Marte. La idea era que sonara en cuanto la sonda estuviera operativa tras el amartizaje. La canción sería la señal de llamada de la sonda al Reino Unido.

De este modo y por primera vez, una canción reemplazaría a los típicos sonidos, Gobledegook, usados como señal de toma de tierra. Sería como su tarjeta de presentación. Lo primero que los (posibles) seres vivos de ese planeta, podrían escuchar de procedencia terráquea.

Si hubiera que ponerle un titular a esta situación, éste podría ser algo así como ‘Marte al ritmo de Blur’. Sin embargo algo no salió bien y la canción nunca llegó a la Tierra.

La sonda se perdió en la superficie marciana y desconocemos si la canción sonó en su atmósfera.

¿Qué pasó en el amartizaje de la Beagle 2?

Beagle 2, la sonda espacial
Ya hemos adelantado algo. Formaba parte de la misión Mars Express, quizás el proyecto aeroespacial británico más ambicioso, y estaba a cargo de la Agencia Espacial Europea ESA. Se trataba de la primera misión interplanetaria europea, por lo que había mucho en juego.

Lanzada el 2 de junio de 2003 desde el Cosmódromo de Baikonur (Kazajistán) por un cohete Soyuz Fregat, la nave Mars Express estaba compuesta de un orbitador, el Mars Express Orbiter, y de un aterrizador, el Beagle 2.

Los planes eran que tras seis (6) meses de viaje, el aterrizador debía separarse de la nave el 19 de diciembre, amartizar el 25 de diciembre y una vez ya en la superficie marciana, se desinflarían los airbags y la sonda, con forma de reloj de bolsillo, se abriría, desplegando sus paneles fotovoltaicos y el brazo robótico.

Pocas horas después un satélite de la NASA, el Mars Odyssey, sobrevolaría la zona y es entonces cuando se podría contactar con ella.

Lo que sabríamos que habría ocurrido pues escucharíamos la canción.

En palabras del propio Phillinger a la BBC: “...esta canción anunciará el exitoso aterrizaje del Beagle 2 en el planeta rojo”.

Sin embargo nunca la oímos y no sabemos la razón. Quizás no se produjo el despliegue total de paneles y brazo, y no hubo manera de comunicarnos con ella, pues la antena de radio estaba bajo los paneles solares. (Continuará)





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