La igualdad entre hombres y mujeres serviría para crear una mejor ciencia.

Émilie du Châtelet, matemática y física francesa (1706-1749)

miércoles, 18 de febrero de 2015

Churchill’s Scientists (Los científicos de Churchill) [y 2]


...y más material
(Continuación) Asimismo se encuentran en la exposición los fallidos intentos anglo-canadienses para montar la primera bomba nuclear y, cómo no, algunas de las máquinas derivadas del trabajo de Alan Turing y su equipo.

Por cierto un tema éste, tratado de forma muy superficial en la muestra y que contrasta con el reciente estreno de la película ‘The Imitation Game’, en la que se “recrea” la agridulce biografía del genio que contribuyó a descodificar las claves nazis.

En fin, estos son algunos de los proyectos y artilugios que el Reino Unido desarrolló, durante los azarosos años en los que Churchill ejerció de primer ministro. Una actividad que llevó a cabo a lo largo de dos etapas, desde 1940 a 1945 y desde 1951 a 1955.

Una auténtica carrera científica británica que continuó tras la guerra y culminaría en importantes descubrimientos. Como el ‘Bosque de varillas’ de John Kendrew.

'Forest of Rods'
Un modelo de 1960 con el que el químico John Kendrew reprodujo la estructura de la mioglobina, una hemoproteína muscular, estructural y funcionalmente, muy parecida a la hemoglobina.

En este Bosque de varillas de Kendrew, los clips de color en las barras indican la densidad electrónica.

Aunque quizás no muy conocido a nivel popular, este “icono” de la biología molecular británico debe estar considerado, sin duda, a la misma altura científica de la estructura del ácido desoxirribonucleico de Watson y Crick.

De quienes podemos ver la primera reproducción estructural de doble hélice del ADN, realizada en 1953 por los dos científicos en el laboratorio Cavendish de Cambridge.

Y cómo no, la maqueta tridimensional con la que Dorothy Hodgkin confirmó la estructura de la penicilina, que Ernst Boris Chain había predicho con anterioridad.

En otro campo de conocimiento, también ocupa su espacio el desarrollo del secreto programa nuclear británico, Tube Allory.

Tanto en su faceta bélica con su primera bomba nuclear de 1952, como en la civil, con la construcción de las pioneras centrales nucleares como fuente de energía, y de las que, a mediados de los años sesenta, funcionaban ya una docena de ellas.

Hoy corren otros vientos creativos por la vieja Europa.

Dream team de Churchill
Y de los conocidos y reconocidos científicos que formaron este magnífico equipo de hombres, lo que vendría a ser el de dream team de la ciencia al servicio de Churchill, poco más que decir salvo nombrar a algunos.

Desde el matemático y criptoanalista británico Max Newman (1897-1984). El ingeniero británico que diseñó Colossus, la primera computadora electrónica digital y programable, Tommy Flowers (1905-1998). Y el también ingeniero y físico escocés que patentó el radar en 1935, ya que su desarrollo fue muy anterior, Robert Watson-Watt (1892-1973).

Hasta el creador del mayor radiotelescopio del mundo, el físico y radioastrónomo Bernard Lovell (1913-2012). La química inglesa Dorothy Crowfoot Hodgkin (1910-1994), que descifró la estructura de la penicilina. Y el químico inglés John Kendrew (1917-1997), artífice del primer modelo tridimensional de una proteína.

Pasando por los consabidos.

El biólogo estadounidense James Watson (1928) y el físico, biólogo molecular y neurocientífico británico Francis Crick (1916-2004). Y, que no se me olvide, la que está considerada como madre de todos los nutricionistas modernos, la británica Elsie Woiddowson (1906-2000).

Ellos son algunos de los integrantes de este dream team de científicos que podemos ver en la exposición del Museo de Ciencia de Londres.

De la que por cierto no les he dicho aún, que abrió sus puertas al público el pasado 23 de enero de 2015 y podrá visitarse hasta marzo de 2016.

De modo que si va de visita a la Pérfida Albión, pásese a verla. La entrada es libre. (¿Continuará?)

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