No me podéis expulsar ¡Yo soy el surrealismo!

Salvador Dalí
, pintor surrealista español (1904-1989)

martes, 13 de enero de 2015

Hoy es martes y trece, ¡qué “mal yu-yu”!


Vaya por delante que aunque lo neguemos, todos somos algo supersticiosos.

Que si eludimos a un conocido con fama de ser gafe; que si nos cuidamos de pasar por debajo de una escalera porque eso trae mala suerte; que si esquivamos cruzarnos con un gato negro porque es de mal fario, etcétera.

El caso es que todos, en mayor o menor grado, y por diferentes razones, pensamos que ciertos actos pueden influir en nuestra suerte.

Y para los que son supersticiosos o muy supersticiosos, hoy martes 13, es un mal día de todas todas y, además, por partida doble. Y es que tanto el número de dos dígitos 13, como el día de la semana martes, de forma independiente, ya poseen sus propias connotaciones negativas.

Per se, cada uno, está asociado con la mala suerte. Así que, cuidado con ellos. Lagarto, lagarto.

Y no les digo nada si juntamos los dos, martes y trece. Entonces como diría el castizo, casi ná era lo del ojo y lo llevaba en la mano. El resultado es una combinación de un “mal yuyu” que te excretas, que dijo después el cursi.

De hecho, desde muy pequeños, todos hemos escuchado frases y dichos que inducen a mostrar a muchos crédulos e ingenuos, cierto respeto por esta fecha, convirtiéndola en un día fatídico.

Incluso algunos podrían pensar que, algo debe de haber, porque ese compendio de sabiduría popular que conocemos como refranero, bien recogido que lo tiene.

“Martes y trece” en el refranero español
Lo cierto es que no faltan referencias. Seguro que le suena éste de: “En trece y martes, ni te cases ni te embarques”. Aunque quizás conozca una segunda versión ampliada: “En trece y martes ni te cases ni te embarques ni vayas a ninguna parte”.

Claro que existen otras versiones, como más familiares: “Martes, ni te cases ni te embarques, ni de tu familia te apartes”. O aquellas de: “En martes, ni tela urdas ni tu hija cases; ni la lleves a confesar que no dirá la verdad” o “El martes, ni te cases ni te embarques”.

Observar cómo en estos refranes, la advertencia ya no está referida a la doble condición de día, sino sólo a que sea martes. Y de éstos hay más: “En martes no te cases ni te embarques, ni tu puerco mates” o “En martes, ni tu casa mudes, ni tu hija cases, ni tu ropa tajes”.

Es más, sin ningún tapujo, el refranero se atreve con otros días de la semana. Desde el sencillo “En viernes y martes ni te cases ni te embarques” hasta el “En viernes y en martes, ni tu casa mudes, ni tu hija cases, ni tu viña podes, ni tu ropa tajes”.

Aunque por si acaso la cosa falla, el refranero se cura en salud y dice: “En martes, ni tela urdas ni hija cases. Pero échale a la tela buen ovillo y a la hija buen marido, y sea martes, sábado o domingo”.

Desde luego, de seguir metiendo días, es evidente que cubrimos toda casuística posible. Lo bueno de esto es que, pase lo que pase, con una o con otra versión refranera está claro que acertaremos. Lo malo es que así acierta cualquiera.

No. Esta de los refranes no parece que sea una fuente muy fiable.

Así que vayamos a lo seguro y veamos lo que nos dice un campo de las ciencias tan fiable como el de las matemáticas, o de la aritmética si lo prefieren, ya que hablamos de números.

O el del día del mes, 13, o el de la semana, martes, que es el 2º o el 3º, según cómo se cuente.

Analicemos las razones y certezas de las asociaciones del número 13 y el día de la semana martes, con la mala suerte. Pero para ello, veámoslo primero por separado y después de forma conjunta.

¿Por qué siempre asociamos el número 13 con la mala suerte?
Hasta donde he podido averiguar, no existe un origen único e irrefutable para esta credulidad.

No son pocas las explicaciones que nos encontramos, a lo largo de la historia y el ancho de la geografía mundial, para esta vinculación.

Lo ya de por sí es una mala señal. (Continuará)

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