viernes, 26 de septiembre de 2014

¿Es perjudicial tener wifi en casa? (y 2)


(Continuación) De momento, la wifi, no tiene sombra alguna, ni teórica ni experimental, acerca de sus supuestos efectos sobre la salud de los humanos. Eso es lo que dije en la playa y aquí escribo. Luego no hay sombras “wiferas”. Esa es la verdad de la mentira.
Otra cuestión es el claroscuro ortográfico que se cierne sobre la forma de escribir el palabro. Bueno, en realidad, los palabros porque son dos: wifi y Wi-fi.

Wi-fi
Puede que dicho a vuelapluma parezcan la misma voz pero, en realidad, escritas, son dos y tienen diferentes significados. De hecho la primera es una marca comercial y la segunda una tecnología de conexión inalámbrica.
Por supuesto guardan relación como ahora veremos, pero no son lo mismo.
Wi-Fi es una marca registrada de la organización comercial Wi-Fi Alliance, que se hizo popular y oficial en 1999, como abreviatura a partir de Wireless Fidelity (Fidelidad inalámbrica). Una marca cuyo logotipo, si se fija bien, seguro que le recuerda a algo ya visto ¿Sí?
En efecto, el fondo que está tras las letras Wi-Fi no es otro que, el símbolo oriental del yin-yang.
    Sorprendente pero es así y, además, lamento decirles que ignoro la razón de esa asociación. Aunque pensando, pensando: ¿pudiera ser una aproximación mística-cuántica, al mejor estilo del ínclito Fritjof Capra cuando, en su famoso Tao, establece el paralelismo entre la dualidad del yin-yang y la de la onda-partícula. No lo sé.
Lo dejaremos en que, quizás, sólo sean cosas de la publicidad. Supongo.
WiFi
Pero de la abreviatura de la marca comercial, Wi-Fi, ha surgido con el tiempo un sustantivo común con sentido genérico, wifi, que sirve para designar a la moderna tecnología.
Se trata de un proceso frecuente, éste de pasar de marca a genérico, por el que ciertas marcas registradas, debido al uso que hacen de ellas los hablantes, se terminan convirtiendo en este tipo de sustantivos.
Es una servidumbre más a la ley de la economía, esa que nos exige, si queremos sobrevivir como sistema, realizar lo que sea necesario pero utilizando la menor energía posible. Y es universal, por lo que el lenguaje, como sistema de comunicación que es, también debe acatarla.
Así, a bote pronto, y relacionado con esta temática, me vienen a la memoria los sustantivos: aspirina (de Aspirin), vaselina (de Vaseline), clínex (de Kleenex) o celofán (de Cellophane).
Bueno pues, tres cuarto de lo mismo ocurrió con wifi que surgió a partir de Wi-fi. Y de nombre de marca pasó a ser, con una pequeña variante ortográfica, nombre de tecnología.
Desde el campo de la ortografía recomiendan que su escritura, wifi, se ponga sin guion, en minúsculas y sin cursiva ni comillas; es decir, como un sustantivo común ya hispanizado y su correspondiente adjetivo (“La wifi de la empresa se ha averiado” o “Pensamos instalar diez puntos de acceso wifi”).
Además se puede emplear en ambos géneros, masculino y femenino, ya que son formas correctas (“La wifi y el wifi”).
Bien, dejemos la gramática y volvamos al principio. Tener una red wifi cerca, no es perjudicial para la salud humana.

    Lo dicen la física teórica, la lógica y los datos empíricos.



1 comentario :

Anónimo dijo...

Observo total ausencia de pruebas de lo que dice. Espero que las publique.