jueves, 24 de enero de 2013

De los coches de caballo a los de motor (2)


(Continuación) Una circunstancia que confundía al conductor, que terminaba por no saber en qué país estaba y de qué lado conducir. Una ignorancia con el consiguiente peligro para la vida humana.

Lo que se dice, un auténtico galimatías de tráfico circulatorio.

En todos lados cuecen habas… 
Algo parecido, aunque a menor escala, sucede aún, nada menos que en una calle de Londres. Leo, quien escribe nunca estuvo en esa ciudad, que existe un callejón, Savoy Court, que conduce a la entrada del mítico Hotel Savoy, y en el que ¡se circula por la derecha!


Tal como lo leen. En la tradicionalmente orgullosa ciudad de Londres hay una calle, única en todo el Reino Unido, en la que se circula por la derecha. Y la razón que para tal desatino encuentran los súbditos albiónicos, no es otra que el sentido común.

Lo que habla bien de ellos.

Circulando así, no se molesta a quienes entraban en el próximo y prestigioso Teatro Savoy. A la fuerza, dicen que ahorcan. Debe ser.

Por cierto y en otro orden de cosa, les diré que el Savoy fue el primer teatro, y el primer edificio público en el mundo, que se iluminó en su totalidad por electricidad. Tuvo lugar el 28 de diciembre de 1881.

No habían transcurrido ni veinte (20) años desde que, en la década de los años sesenta del siglo XIX, J. Clerk Maxwell (1831-1879) lograra reunir todo lo que se conocía sobre electrostática, electricidad y magnetismo, relacionarlo y encontrar una explicación única para todos ellos.

Unificó fenómenos y campos de la Física (Electricidad, Magnetismo y Óptica) que hasta ese momento eran independientes y elaboró un cuerpo de conocimientos únicos para ambos, conocido como Teoría del Electromagnetismo de Maxwell (1861).

Uno de los dos pilares, junto con la Mecánica Newtoniana, de lo que se considera Física Clásica. Ya lo hemos enrocado en otra ocasión.

Pero esas son otras historias, me refiero a la del Savoy y el electromagnetismo, que mejor se las cuento en otra ocasión. Y vuelvo con lo de circular por un lado u otro.

Ya hemos comentado algo de lo que pasó al respecto, con los primos ingleses de las colonias. Naturalmente, no hay que decir que, durante la colonización de América del Norte, los británicos llevaron su norma de circulación por la izquierda, claro.

Lo que en un principio no pareció importarles mucho. Al fin y al cabo eran de la familia.

Sin embargo, el éxito del carromato modelo Conestoga, recuerden. Unido al gravoso asunto del té y demás enojosas represiones inglesas, hicieron que sí les terminara importando. Y bastante.

Lo suficiente como para provocar una guerra por su independencia y, por supuesto, no querer nada que proviniera de ellos.

Por ejemplo la circulación por la izquierda a la que se negaron, y que agradó a la mayoría de inmigrantes europeos continentales, acostumbrados a circular por la derecha.

De hecho, la norma de circulación por la derecha se firmó en Estados Unidos en 1792 y se convirtió en ley en 1804.

… y en algunos a calderadas.
Por último hemos dejado España. Que hasta 1930, hace apenas ochenta y tres (83) años, no tenía ni siquiera una regulación estatal del tráfico. De modo que, en cada región y lugar se conducía por el lado que mejor les parecía. (Continuará)


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